En un mensaje contundente, el Área de las Mujeres de la Conferencia Episcopal Argentina denunció las violencias, la pobreza y la cultura del descarte que afectan a las mujeres. Pero también destacó su liderazgo y su rol como «transmisoras de esperanza». «Vivir la esperanza nos desafía a un profundo proceso de conversión personal y comunitaria», señala el texto, que encomienda a todas a la protección de la Virgen de Luján.
En vísperas del Día Internacional de la Mujer, que se celebrará este 8 de marzo, el Área de las Mujeres de la Comisión Episcopal para la Vida, Laicos y Familia de la Conferencia Episcopal Argentina dio a conocer un mensaje que pone en relieve el rol esencial de las mujeres en la construcción de una sociedad más justa y solidaria. El texto, lejos de ser una mera felicitación, es un llamado profundo a escuchar el clamor de quienes sufren y a transformar la realidad. Según ADN Celam.
El mensaje subraya que el Pueblo de Dios tiene la misión irrenunciable de mostrar el rostro misericordioso del Padre. A la luz de un pasaje del profeta Isaías, recuerda que cada bautizado está llamado a anunciar la esperanza y la salvación participando activamente en la misión evangelizadora de la Iglesia.
Mujeres discípulas: el testimonio de quienes siembran esperanza en medio del dolor
El documento resalta especialmente la presencia y el testimonio de las mujeres que, con ternura, valentía y fortaleza, siguen recorriendo los caminos que abrieron las discípulas que acompañaron a Jesús, convirtiéndose en transmisoras de esperanza en medio de las dificultades y el dolor.
El documento señala que el soplo del Espíritu se manifiesta como terreno fértil en el corazón de quienes siembran la cultura de la vida. Al mismo tiempo, recoge el clamor de muchas mujeres que viven las consecuencias de un mundo marcado por la injusticia, la desigualdad y los derechos proclamados pero incumplidos.
De acuerdo con el mensaje, las violencias que afectan a tantas mujeres, junto con la pobreza y la cultura del descarte, siguen siendo un obstáculo para alcanzar la paz y la justicia. Ante tanto dolor, muchas de ellas se convierten en referentes de esperanza y consuelo, acompañando a quienes sufren y fortaleciendo la vida comunitaria.
Liderazgo femenino: las mujeres que sostienen la fe y la comunidad
El mensaje de la comisión episcopal también subraya que en diversas regiones del país muchas mujeres asumen con valentía la misión evangelizadora y el servicio comunitario. Desde distintos ámbitos pastorales y sociales impulsan liderazgos que promueven la fraternidad y sostienen la fe en medio de realidades complejas.
Asimismo, resaltan que muchas mujeres están presentes allí donde el dolor y la fragilidad se hacen más evidentes. Cercanas a los más vulnerables, escuchan las necesidades del pueblo y acompañan caminos de sanación y reconstrucción comunitaria, dando testimonio de una esperanza que no se apaga.
En esta línea, el mensaje recoge el llamado del Papa León XIV a mantener viva la esperanza en Jesús, «sobre todo en la hora de la prueba, cuando la vida parece perder sentido y todo se ve más oscuro». Según el documento, permanecer en la esperanza cuando todo atenta contra ella debe alentar a todos a comprometerse con acciones concretas. «Vivir la esperanza nos desafía a un profundo proceso de conversión personal y comunitaria».
Escuchar el clamor y transformar la realidad: la Cuaresma como tiempo de conversión
La Comisión señala que el clamor de quienes sufren no puede quedar en la indiferencia, sino que debe llamar a la comunidad cristiana a hacerse cercana a quienes atraviesan el dolor, acompañando y ejerciendo la solidaridad. Por otra parte, afirma que la esperanza cristiana requiere una conversión personal y comunitaria que permita reconocer las injusticias y comprometerse en su transformación.
El mensaje propone que la Cuaresma sea un tiempo para ejercitar la escucha y el ayuno, como un camino para abrirse a la realidad de los demás. Escuchar la realidad como es, sin prejuicios y con responsabilidad, y evitar palabras y actitudes capaces de herir y dispersar.
Finalmente, el documento encomienda a todas las mujeres a la protección de la Virgen de Luján, patrona de Argentina, pidiendo su intercesión para fortalecer el compromiso con una cultura del cuidado, el respeto y la justicia.




