En un giro inesperado que sacudió los mercados y la política nacional, la Cámara de Apelaciones de Nueva York revocó la condena contra la Argentina por la expropiación de YPF
El presidente Javier Milei calificó la decisión como un triunfo sin precedentes, destacando que el país logra esquivar un pago que ascendía a los 16.000 millones de dólares. Según el mandatario, este escenario era el más optimista y contaba con bajísimas probabilidades de éxito.
Un revés judicial que favorece a las arcas públicas
La resolución del tribunal estadounidense invalida el fallo de primera instancia de la jueza Loretta Preska, quien originalmente había ordenado el multimillonario resarcimiento. La Cámara fundamentó su decisión al sostener que los reclamos de los accionistas por supuestos daños y perjuicios derivados del incumplimiento de contrato no son admisibles conforme al derecho argentino vigente.
Para el Gobierno nacional, esta noticia representa un alivio financiero monumental. El Presidente comparó la cifra en juego con el volumen de deuda mantenido con el FMI, asegurando que Argentina «no debe pagar nada» de una cuenta que, sumando intereses, ya rozaba los 18.000 millones de dólares.
Los detalles técnicos detrás de la sentencia
El litigio, que se inició en 2015 tras la expropiación de la petrolera en 2012, tenía como principal beneficiario al fondo Burford Capital. La disputa no se centraba en la potestad del Estado para expropiar, sino en la omisión de realizar la Oferta Pública de Adquisición (OPA) que exigía el estatuto de la compañía al momento del cambio de manos.
Sin embargo, los jueces de alzada determinaron que las reclamaciones carecían de fundamento sólido. Ahora, el caso vuelve a una instancia inferior para procedimientos administrativos menores, pero con la condena principal totalmente desactivada. Este fallo cierra, al menos momentáneamente, uno de los capítulos judiciales más costosos y complejos de la historia económica reciente del país.
El impacto político de una victoria impensada
Javier Milei utilizó sus redes sociales para celebrar la noticia con euforia, definiendo el resultado como «histórico e impensado». Desde el Ejecutivo consideran que este fallo fortalece la posición del país ante los tribunales internacionales y despeja una de las mayores sombras que pesaban sobre la recuperación económica. La sentencia de Nueva York no solo representa un ahorro de divisas, sino un espaldarazo jurídico al que el oficialismo se aferra como un hito de gestión.




