Macharashvili: «Comodoro es más grande que cualquier personalismo».
En una jornada marcada por una fuerte carga política y definiciones que sacudieron el tablero local, el intendente de Comodoro Rivadavia, Othar Macharashvili, encabezó este martes el Acto de Apertura Anual del LIV Período de Sesiones Ordinarias. Con un discurso que combinó la rendición de cuentas con una defensa cerrada de su autonomía, el jefe comunal no solo trazó la hoja de ruta para el año 2026, sino que también confrontó directamente las operaciones políticas que, según denunció, intentan desestabilizar su gestión. Bajo la premisa de que su compromiso es exclusivamente con la ciudadanía, Macharashvili envió un mensaje contundente a las estructuras tradicionales del poder.
El rechazo al «fuego amigo» y la autonomía política
El mandatario fue enfático al describir las dificultades de conducir los destinos de la ciudad petrolera en un contexto de fragmentación. Según El Comodorense, el intendente subrayó su voluntad de no ceder ante presiones externas o internas. «Tengo muy en claro a que vine, y por quienes vine. No vine a administrar desde la comodidad y el confort», disparó al inicio de su alocución. En este sentido, aclaró que su lealtad no responde a mandatos de cúpulas partidarias: «Sigo y seguiré decidido y animado por el mandato que me dieron los vecinos y las vecinas de esta ciudad, más allá de que algún desorientado, promueva o busque acelerar mi salida porque encontraron en este, a un intendente que solo le rinde cuentas a la gente, no tiene jefe político, ambiciones desmedidas ni ansias de protagonismo exacerbado».
Macharashvili reconoció que el ejercicio del poder conlleva fricciones, incluso dentro de su propio espacio político. “Gobernar implica tomar decisiones, riesgos. Implica asumir costos. Y también, muchas veces, enfrentar cuestionamientos llamativos o de precarias argumentaciones de parte de quienes deberían ser el natural sustento de una gestión. Lo que coloquialmente se suele llamar ‘fuego amigo’”, indicó con dureza. Sin embargo, aseguró que estos movimientos no alterarán sus objetivos: “No me asustan ni retrasan mi marcha esos planteos, ni debates que otros preferirían esquivar por su falta de memoria a corto plazo, o por fingir demencia a voluntad”.
Desafíos estructurales y la denuncia de boicots orquestados
Al analizar la coyuntura, el intendente pidió a la dirigencia tomar «magnitud de la dura situación que atraviesa Comodoro Rivadavia, con desafíos profundos y de distinta índole: económicos, sociales, políticos e institucionales». Ante este escenario, se presentó como un conductor firme: “Encontrarán acá a un Intendente decidido, estricto y convencido en la toma de decisiones, que no proyectará sus culpas ni sus errores, ni se sorprende cuando las defecciones vienen de quienes no deberían venir”.
En uno de los tramos más picantes de su intervención, Macharashvili denunció la existencia de maniobras diseñadas para erosionar su figura pública. “Algunos creen que multiplicando frentes o diseminando un ‘caos organizado” o ‘poco espontáneo’, recuperarán adhesiones. No es el camino, no lo transite nunca ni me encontrarán haciendo política de esa manera”, aseveró. Incluso, hizo una referencia velada a reuniones privadas donde se gestarían estas estrategias: “No van a distraerme los boicots orquestados en algún quincho con vistas al mar, ni los oportunistas del error ajeno, que apuestan al caos para renacer”.
Un cierre contra los personalismos y la ambición
Para finalizar, el jefe comunal reafirmó que su gestión se mantendrá alejada del espectáculo de las peleas mediáticas y las descalificaciones personales, priorizando las necesidades de una sociedad que «asiste con dolor a un espectáculo imprudente». Su mensaje final fue una apelación a la honestidad y un límite claro a quienes buscan su desgaste político. “A quienes acompañan con honestidad, gracias. A quienes critican con propuestas, bienvenidos. Y a quienes apuestan al desgaste permanente, les digo algo simple: Comodoro es más grande que cualquier personalismo. Comodoro avanza, más allá de los nombres y de quienes intentan detenerla por su propia ambición. Nos conocemos”, concluyó.
Con este posicionamiento, Macharashvili ratificó que su permanencia en el cargo está blindada por la legitimidad popular: “Vine a gobernar por mandato de quienes me honraron con su voto mayoritario para ser intendente, y voy a estar acá, hasta el último día de mi gestión, intentando, con todas las herramientas que cuento, mejorarles la calidad de vida a los vecinos de mi ciudad”.




