El zaguero, a punto de volver tras la ruptura de ligamentos, reveló las dificultades personales que atravesó previas a la lesión. «Cuando estás en ese camino un poco raro, un poco oscuro, terminan mandándote algo para llamarte la atención», confesó. «Hoy disfruto de las pequeñas cosas», cerró.
A punto de volver a jugar tras más de siete meses a raíz de una ruptura de ligamentos, Germán Pezzella habló sobre el camino que debió recorrer desde aquella lesión ante Independiente hasta llegar a este presente que lo encuentra en otra sintonía. “El último año previo a la lesión, no estaba pasando por un buen momento, y todo tiene una consecuencia” , reconoció el zaguero.
El camino oscuro antes de la lesión
“Cuando estás en ese camino un poco raro, un poco oscuro que frecuentás terminan mandándote algo para llamarte la atención y decir: ‘Hay que frenar’”, expresó en diálogo con la periodista Sofía Martínez. Y agregó: “Empezar de cero a intentar, desde donde puedas, agarrar un hilito para tirar y volver a ser” .
Sin hablar explícitamente de salud mental, el propio Pezzella admitió que no la estaba pasando bien y que le estaba costando gozar de su presente, que lo encontraba en el club de sus amores tras ganar la Copa del Mundo y siendo parte, aún, del plantel de la Selección Argentina.
La vorágine y el aislamiento
“Es muy difícil porque con mucha de la gente que vos hablás te dicen la fácil: ‘Acabás de salir campeón del mundo. Vivís en España’. Tuve la suerte de, antes de volverme, estar en un club, en el que me brindaron todo y tener que decirles que me quería ir”, comentó, y luego admitió que en Núñez no había logrado alcanzar la felicidad que había venido a buscar.
“Cuando vine para River me di cuenta de que no estaba terminando de disfrutar. El trabajo era mucho más propio, introspectivo. Fue mucho y me superó. Fue una gran enseñanza para mí porque en la vorágine que vivimos nosotros muchas veces nos aislamos por el nivel de exposición y empezás a perder un poco el foco de la gente que realmente tenés al lado y dejás de prestar atención a cosas que se te escapan” , contó.
Un nuevo presente: disfrutar las pequeñas cosas
A días de su vuelta al fútbol profesional (Coudet ya lo cuenta como uno más y podría incluirlo en la lista de concentrados para alguno de los próximos partidos), Pezzella parece haber dado vuelta la página. Más tranquilo y enfocado, el defensor de 34 años concluyó: “Hoy en día disfruto mucho de las pequeñas cosas. Hoy me permito tomar mates con un amigo y que mi cabeza esté ahí. Eso fue lo que en este tiempo más me fue ayudando a transitar el día a día” .




