El descubrimiento fue en la localidad balnearia Santa Clara del Mar. El fósil pertenece a un ejemplar de megaterio americano que habitó las costas del país hace 400.000 años y se extinguió hace aproximadamente 12 mil. La pieza es una de las mejores conservadas.
Dos turistas salieron a recorrer una zona de acantilados en Santa Clara del Mar, Buenos Aires, y terminaron descubriendo los restos de un perezoso gigante. Se trata del famoso Megatherium, conocido como el gran gigante americano, una especie mamífera que habitó la región sudamericana hace aproximadamente unos 400.000 años.
De acuerdo con Río Negro, este nuevo descubrimiento se consagra como un hecho histórico para la Argentina. El fósil hallado recientemente aporta a la reconstrucción de la historia del Pleistoceno, la primera época geológica del periodo Cuaternario que abarca desde hace 2.59 millones de años hasta aproximadamente el 10,000 a.C. Una época que se caracterizó por la era del hielo, la evolución de los primeros Homo modernos y la existencia de megafauna, como mamuts y rinocerontes lanudos.
Hallaron los restos de un perezoso gigante en la costa argentina
El fósil del perezoso gigante, Megatherium, quedó en manos del Museo Municipal de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia de Mar del Plata. Fueron ellos quienes revelaron que la pieza consiste en el fémur derecho del perezoso nombrado megaterio americano o megatherium, y afirmaron que se trataría del fósil mejor conservado de este mamífero prehistórico.
El hueso mide cerca de 80 centímetros de largo por 50 centímetros de ancho y se trataría de un fósil que habitó la región hace aproximadamente unos 400.000 años, pero que se extinguió hace menos de 12 mil. Para los paleontólogos, fue el mamífero más grande de la megafauna sudamericana.

Mario Cianciola y Lumar Ávila González son los dos turistas que descubrieron el fósil. Ellos relataron que, mientras caminaban, pudieron divisar una esfera de hueso anaranjado, similar al tamaño de una pelota de fútbol. Como les llamó la atención, se acercaron, le tomaron una fotografía y se la enviaron a una amigo geólogo quien los orientó a contactar al Museo de Ciencias Naturales.
La pieza fue recuperada por un equipo especialista y lo llevaron a los laboratorios del museo Scaglia. Una vez que terminen los análisis, será transferido al Museo de Ciencias Naturales Pachamama de Santa Clara del Mar para que forme parte de la colección regional.

El paleontólogo Matías Taglioretti del Museo Scaglia contó que los fósiles del megatherium son «infrecuentes» y resaltó que el recientemente hallado es «uno de los más completos y mejor conservados de esta especie en la región costera del sudeste bonaerense». También indicaron que además del fémur, los responsables de la operación identificaron restos de la pelvis en buen estado, aunque remarcaron que la extracción representa riesgos de derrumbe por lo que demandaría maquinaria pesada y logística adicional.
El fémur se caracteriza por tener un color anaranjado y explicaron que la tonalidad se debe a que estaba en antiguos suelos encharcados donde la circulación de óxidos de hierro tiñó los sedimentos. Fue este ambiente que favoreció la conservación del hueso y permitió distinguir estrías de inserciones musculares que ofrecerán claves inéditas sobre la estructura interna y la fisiología del animal.
Cómo era el megatherium y por qué desapareció
El Megatherium, conocido comúnmente como perezoso gigante, supo dominar los paisajes de Sudamérica y Norteamérica durante la Edad, o Era, de Hielo. Se extinguió hace unos 11.700 años tras una drástica reducción de su hábitat asociada a cambios climáticos y posibles impactos humanos.
El mamífero prehistórico es emparentado con los actuales perezosos, osos hormigueros y armadillos, y sobresalía por un tamaño excepcional. Según la información brindada por paleontólogos llegó a medir hasta 6 metros de longitud y 2 metros de altura cuando se desplazaba en cuatro patas, equivalente a la altura de un elefante moderno. Su peso era cercano a las 3 toneladas.
Pese a su grandeza, el Megatherium no era un depredador. Poseía garras largas y curvas, diseñadas principalmente para extraer ramas y hojas de los árboles, pero también le servían como defensa ante posibles ataques.
El animal se alimentaba especialmente de hojas, ramas y brotes blandos de árboles y arbustos, accediendo a las copas de la vegetación gracias a un largo cuello y la capacidad de erguirse sobre sus patas traseras mientras sostenía su peso con una cola robusta.
Habitó áreas extensas de Sudamérica y extendió su presencia a Norteamérica durante el Pleistoceno. El final de la Edad de Hielo, hace 11.700 años, marcó la desaparición del Megatherium.




