Argentina se posiciona como «zona de paz» ante la incertidumbre global.
En un escenario internacional convulsionado por la escalada bélica entre Estados Unidos, Irán e Israel, la economía mundial enfrenta un nuevo shock de inestabilidad. Los mercados financieros operan con una volatilidad extrema y el precio del petróleo Brent ya se ubica en torno a los USD 80 por barril, mientras el oro escala como refugio de valor. Sin embargo, para Ricardo Dessy, economista del Citibank en Nueva York para América Latina Sur, este contexto de crisis global otorga a la Argentina un renovado atractivo geopolítico como proveedor estratégico de recursos esenciales.
El especialista analizó el impacto de la guerra en el sistema productivo y financiero, señalando que el principal obstáculo para el desarrollo no es el costo de los activos, sino la parálisis que genera la falta de previsibilidad. Según Infobae, Dessy sostuvo en una reciente entrevista que “la incertidumbre es peor que malo. Cuando algo es malo, pero sabés qué hacer, podés diseñar un plan de acción. Cuando no sabés cuándo ni dónde termina, lo que viene es parálisis”.
El impacto de la guerra en el mercado de capitales
Dessy explicó que el actual conflicto en Medio Oriente golpea directamente la prosperidad de naciones como Qatar o Arabia Saudita, que buscaban diversificar sus ingresos a través del turismo y los servicios. Los ataques a infraestructura estratégica afectan la confianza, un factor que no se recupera de forma inmediata. “Las decisiones financieras se toman con elasticidad casi instantánea y cambian al ritmo de las noticias. Eso es volatilidad”, afirmó el economista, agregando que “cuando sube el oro lo que está diciendo el mercado es que hay miedo. Es cobertura ante lo incierto”.
Para el analista del Citibank, el riesgo real en los mercados actuales es la falta de horizonte. En este marco, las potencias como China, Estados Unidos y Europa han comenzado a buscar proveedores alternativos para asegurar su abastecimiento. Según Dessy, “cuando el mundo entra en guerra, lo primero que hacen las naciones ricas es asegurarse alimentos y energía. Son los dos factores indispensables”.
Argentina como proveedor estratégico y zona de paz
Es en este complejo tablero donde el país aparece con una ventaja competitiva. El economista destacó que Argentina posee “capacidad ociosa en alimentos y energía. Tiene litio, cobre, oro, petróleo, gas y una agricultura muy fuerte. Es una situación privilegiada”. Este reposicionamiento geopolítico ya se traduce en avances concretos en acuerdos comerciales con la Unión Europea y los Estados Unidos que anteriormente estaban estancados.
Un concepto novedoso que Dessy introduce en el análisis de inversiones es el de seguridad territorial. “En el polinomio de rentabilidad, costos, riesgo y seguridad jurídica aparece ahora el concepto de zona de paz. Puede sonar romántico, pero pesa”, indicó. Bajo esta óptica, aseguró que “no es un escenario tan malo para el proyecto estratégico argentino. El país tiene lo que el mundo necesita”, resaltando que la distancia geográfica de los focos de conflicto bélico se convierte en un activo económico.
El rol del empresario local y la transformación productiva
Finalmente, el referente de Citibank elogió la resiliencia del sector privado nacional, acostumbrado a operar en contextos adversos. “Tampoco hay que minimizar al empresario argentino. Siempre le cambiaron las reglas, los impuestos, las regulaciones. Y aun así sobrevivió”, sostuvo Dessy. En una comparación drástica, afirmó que “si las condiciones con las que operan los empresarios argentinos se trasladaran a Australia, Estados Unidos o Alemania, la pobreza saltaría al 80%”.
Para el economista, Argentina atraviesa una transformación estructural en la que se pasa de un modelo centrado en el regulador a uno enfocado en el consumidor. Esta mutación en la formación de precios y asignación de recursos, sumada al contexto global, podría consolidar al país como un destino clave para capitales que huyen del riesgo bélico.




