Una bomba de tiempo parecía haberse activado contra uno de los templos del entretenimiento en Argentina. La Justicia en lo Penal Económico mantuvo bajo la lupa una denuncia explosiva presentada por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) contra Buenos Aires Arena SA, la firma detrás del célebre Movistar Arena.
El organismo acusaba una maniobra de evasión fiscal agravada que superaba los $2.360 millones, pero el caso acaba de tomar un giro inesperado que dejó en la nada la ofensiva oficial.
La presentación original, impulsada durante la gestión de Javier Milei, señalaba una operatoria contable que, a los ojos del fisco, sonaba a un artificio para engañar al Estado.
La «magia contable» de $8.879 millones que indignó al ARCA
El núcleo de la denuncia radicaba en la declaración jurada del Impuesto a las Ganancias de 2023. El ARCA sostenía que la empresa manipuló sus números al incorporar un ajuste descomunal por $8.879.947.306, justificándolo como una actualización de quebrantos provenientes de ejercicios anteriores. ¿El resultado? Un pase de magia fiscal que transformó una ganancia contable real en una pérdida neta en los papeles, reduciendo su carga tributaria casi a cero.
Este movimiento, según el organismo recaudador, configuró una evasión estimada en $2.362.457.971,13 y la generación indebida de un crédito fiscal a favor de la empresa para los años siguientes. La gravedad del monto encuadraba la conducta en el delito de evasión tributaria agravada, lo que encendió todas las alarmas.
La decisión del juez Aguinsky que pulverizó la acusación
Con la presión de una fiscalía que insistía en la existencia de una «declaración engañosa» y el acompañamiento de los abogados del Estado, el futuro de la causa parecía encaminado a una investigación profunda. Sin embargo, la defensa de la empresa golpeó en el punto justo: argumentó que los hechos denunciados no encajaban en un delito penal, ya que no existió ningún ardid o maniobra de ocultamiento maliciosa.
El juez a cargo, Marcelo Aguinsky, le dio la razón a Buenos Aires Arena SA y resolvió archivar la causa. Para el magistrado, la operatoria no fue un acto de evasión, sino una forma particular de exposición contable. El detonante para desestimar el caso fue que la propia empresa informó el ajuste de manera transparente mediante una presentación digital complementaria, realizada apenas unos minutos después de la declaración original. En otras palabras, no hubo intención de esconder nada.
Un predio con historia, de Atlanta al ojo de la tormenta fiscal
El Movistar Arena, con capacidad para albergar a unas 15.000 personas, es hoy un ícono indiscutido de los megaespectáculos internacionales en Buenos Aires, funcionando en lo que supo ser el histórico predio del Club Atlanta. Lejos de los reflectores y los recitales multitudinarios, esta polémica silenciosa puso a su administración en el centro de una trinchera legal que, por ahora, se desinfla sin consecuencias penales para la compañía.
