La industria siderúrgica argentina registró un fuerte repunte durante el tercer mes del año, evidenciando el peso estratégico que tienen los proyectos energéticos sobre la producción local
Según datos de la Cámara Argentina del Acero (CAA), la producción de acero crudo alcanzó las 387.400 toneladas en marzo, lo que representa un salto del 42,3% respecto a febrero y una mejora interanual del 17,1%.
El motor de la energía y el agro
El principal impulsor de este rebote fue el segmento de Oil & Gas, vinculado directamente a la actividad en Vaca Muerta, donde el nivel de fracturas creció más de un 30% interanual. Obras de transporte de crudo, como las ampliaciones de Oldelval y VMOS, han sido claves para sostener la demanda de acero.
Asimismo, el sector del transporte de cargas (acoplados y semirremolques) y la maquinaria agrícola —que cerró el trimestre con una mejora del 5,3%— aportaron señales positivas a la demanda siderúrgica.
Advertencias por la competitividad
Pese a los números favorables de marzo, la Cámara advierte que la recuperación no es homogénea. La capacidad ociosa en algunos segmentos alcanza el 60%, y existe una profunda preocupación por la presión de las importaciones provenientes de China.
“No estamos compitiendo empresas con empresas, estamos compitiendo empresas contra un Estado”, señaló Ezequiel Tavernelli, presidente de Alacero, en referencia a los productos subsidiados que ingresan al mercado local.
A este escenario se suma la elevada carga impositiva en los tres niveles del Estado (Nación, provincias y municipios), lo que, según la industria, desalienta la agregación de valor y reduce la competitividad frente a los productos extranjeros.
Construcción y Automotriz: señales mixtas
Mientras la construcción mostró una mejora puntual del 18,4% mensual en despachos de cemento, el sector automotor enfrenta una paradoja: las ventas crecen, pero la producción nacional cae debido al peso de los vehículos importados. El desafío para el corto plazo será lograr que este repunte del acero se extienda al resto de la cadena de valor y no quede limitado únicamente al impulso del sector energético.
