El gigante asiático rechazó las acusaciones de EE. UU. y defendió su derecho a cooperar legítimamente con el gobierno cubano
En un nuevo capítulo de la disputa por la influencia en el Caribe, el gobierno de China lanzó un fuerte reclamo a la administración de Donald Trump, exigiendo el fin del bloqueo económico, las sanciones y las medidas de presión contra Cuba. Para Beijing, las restricciones estadounidenses no solo violan el derecho internacional, sino que atentan contra la supervivencia y el desarrollo del pueblo cubano.
Rechazo a las acusaciones de Washington
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, calificó la cooperación entre China y Cuba como “transparente y legítima”. Con estas declaraciones, Beijing respondió a las sospechas de la Casa Blanca sobre una supuesta presencia militar o estratégica de China en la isla, argumentando que tales afirmaciones son solo una «justificación» para mantener medidas ilegales.
La tensión se ha visto exacerbada por las recientes decisiones de Estados Unidos, que incluyen:
- La declaración de una “emergencia nacional” respecto de Cuba.
- La amenaza de sanciones a terceros países que mantengan vínculos comerciales con La Habana.
Respaldo estratégico y energía limpia
Lejos de retroceder ante la presión de Washington, China reafirmó su compromiso de respaldar la soberanía cubana. Como prueba de esta alianza, ambos países avanzan en proyectos concretos, como la construcción de parques fotovoltaicos financiados por capitales chinos en territorio cubano. Estos proyectos son vistos por el gobierno de Miguel Díaz-Canel como un pilar fundamental para su transición energética y su independencia de los combustibles fósiles.
China advirtió que no dejará de apoyar a Cuba en la defensa de su seguridad nacional, consolidando un eje de resistencia diplomática frente a la estrategia de «máxima presión» que busca imponer el gobierno de Trump en América Latina.
