Una denuncia penal por agresiones físicas ha puesto en jaque la estabilidad de la cúpula de la Policía de Chubut.
El comisario Mauricio Zabala, segundo en la jerarquía provincial, enfrenta una investigación judicial tras una presentación realizada por su ex pareja el pasado 29 de mayo, en la que se detallan episodios de violencia que habrían dejado secuelas físicas en la víctima.
Relato de los hechos y medidas judiciales
El expediente, que se manejó con extremo hermetismo en los pasillos de Rawson, describe un violento altercado en el domicilio del funcionario. Según el testimonio de la denunciante, tras una discusión, el comisario reaccionó de forma violenta: «Zabala me agarró a empujones, provocando que me golpee con la ventana y cortándome la muñeca derecha con el cristal». La gravedad de la herida requirió que la mujer recibiera siete puntos de sutura.
Ante estos hechos, la Justicia activó protocolos de protección inmediata:
- Desarme: Se le habría retirado el arma reglamentaria al comisario.
- Restricción: Se impuso una prohibición de acercamiento hacia la víctima y su familia.
- Antecedentes: Al ser consultada sobre si se trataba de un ataque aislado, la víctima fue tajante: «No, no es la primera vez».
Silencio institucional y futuro de la cúpula
Pese a que la denuncia fue radicada a fines de mayo, Zabala se mantuvo en sus funciones bajo un manto de reserva. Sin embargo, la difusión del caso ha vuelto insostenible su permanencia en el cargo. Fuentes internas de la Jefatura indican que se evalúa un reemplazo inminente para preservar la imagen de la institución y cumplir con las políticas de seguridad actuales.
El caso ya fue registrado por el Observatorio de Violencia Patriarcal «Lucía Pérez» bajo el número de denuncia 105 de 2024, sumando presión para que el Ministerio de Seguridad emita un comunicado oficial sobre el futuro de la conducción policial.




