Alerta en Núñez: El césped del Monumental no llega al Superclásico.
El campo de juego del Estadio Mâs Monumental atraviesa uno de sus momentos más críticos en términos de infraestructura. A pocos días de que se dispute una nueva edición del Superclásico ante Boca Juniors por el Torneo Apertura, el estado del terreno de juego ha encendido las alarmas en el cuerpo técnico de River Plate, tras evidenciarse un notable deterioro que afecta el rodado del balón.
El impacto de los megaeventos musicales
La principal causa del daño en la superficie es la intensa agenda de espectáculos internacionales que recibió el recinto en un lapso muy breve. Los tres conciertos de Bad Bunny realizados a mediados de febrero, sumados a la reciente y multitudinaria presentación de AC/DC, han dejado huellas profundas en el césped híbrido que, hasta hace poco, era considerado el mejor del país.
El uso de protectores y el peso de la concurrencia masiva sofocaron el verde, provocando sectores áridos y desniveles. Durante el último encuentro frente a Carabobo por competencia internacional, fue evidente que la pelota no circulaba de manera pareja, lo que complicó el juego asociado que caracteriza al equipo de Núñez.
Operativo contrarreloj para recibir a Boca
A pesar del panorama sombrío, en River mantienen la esperanza. El equipo de mantenimiento del club trabaja actualmente en turnos dobles para intentar recuperar la mayor superficie posible antes del domingo. Si bien se nota una leve mejoría en comparación con semanas anteriores, el tiempo es el principal enemigo para que el césped recupere su mejor versión.
Desde la dirigencia confían en que las tareas de resembrado y fertilización intensiva permitirán que el campo esté, al menos, en condiciones aceptables. Sin embargo, todas las miradas estarán puestas en el césped durante el Superclásico, ya que un mal terreno de juego podría convertirse en un factor determinante en el desarrollo del partido más importante del fútbol argentino.




