Estados Unidos e Irán negociarán un acuerdo de paz definitivo en Pakistán.
En un giro diplomático que aleja, al menos temporalmente, el fantasma de una guerra a escala global, los gobiernos de Estados Unidos e Irán confirmaron que iniciarán negociaciones formales para un acuerdo de paz a partir de este viernes. El escenario del histórico encuentro será Pakistán, nación que ha desempeñado un rol crucial como mediador en el conflicto iniciado el pasado 28 de febrero.
El plan de 10 puntos y la tregua de dos semanas
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión de cualquier acción militar contra la República Islámica tras considerar «viable» una propuesta de paz de 10 puntos presentada por Teherán. Este acercamiento se produce en paralelo a un alto el fuego recíproco y el compromiso iraní de garantizar la apertura del estrecho de Ormuz, una vía estratégica vital por la que circula el 20% del petróleo mundial.
La administración republicana aceptó extender el plazo de negociación por un periodo de quince días, respondiendo a una solicitud directa del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif. Según fuentes diplomáticas, la intención de ambas partes es concretar un entendimiento final dentro de este nuevo margen temporal, aunque desde Teherán advirtieron que las rondas de diálogo podrían extenderse si la complejidad de los puntos así lo requiere.
Presión internacional y mediación estratégica
El camino hacia la mesa de negociación en Pakistán no estuvo exento de tensiones extremas. En las últimas horas, la intervención de China fue determinante para instar a Irán a mostrar flexibilidad en sus posturas. Este movimiento del gigante asiático, sumado a la mediación de Islamabad, permitió desactivar el ultimátum de Trump, quien horas antes había advertido sobre una «fuerza destructiva» inminente.
Por su parte, la representación de Irán ante la ONU, encabezada por Amir-Saeid Iravani, mantuvo una postura firme hasta el último momento, calificando las amenazas previas de la Casa Blanca como una «incitación a crímenes de guerra». Sin embargo, el reconocimiento mutuo de la propuesta de 10 puntos abre ahora una ventana de oportunidad para una resolución que incluya la estabilidad del mercado energético y la seguridad regional.
Un escenario de negociación a contrarreloj
A partir del viernes, los equipos diplomáticos se centrarán en los detalles técnicos del plan de paz. Entre los ejes principales se encuentran la regulación de la industria armamentista, la seguridad en las rutas marítimas y el cese de las hostilidades que involucran a aliados regionales.
La comunidad internacional observa con cautela este proceso, entendiendo que el éxito de las reuniones en Pakistán es la única alternativa para evitar la «destrucción total» de infraestructura civil que se cernía sobre el territorio iraní. Los próximos quince días serán determinantes para definir si este alto el fuego se transforma en una paz duradera o si las diferencias estratégicas vuelven a encender el conflicto.




