Paro total en el Servicio Meteorológico Nacional por el despido de 240 empleados.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) enfrenta una crisis institucional sin precedentes. Este martes, los trabajadores del organismo iniciaron un paro total de actividades tras confirmarse una orden del Ministerio de Defensa —bajo la órbita de Federico Sturzenegger— para ejecutar el despido de 240 empleados civiles antes del viernes 10 de abril. La medida de fuerza denuncia un ajuste que reduce la planta a niveles críticos, comprometiendo funciones básicas de seguridad y prevención.
Un ajuste que reduce la planta operativa al límite
El recorte, impulsado por el director del organismo, Antonio José Mauad, afecta a 130 agentes de estaciones meteorológicas provinciales y a 110 técnicos de la sede central. Según advierten los gremios, el SMN quedará con apenas 500 trabajadores operativos, una cifra que representa menos de la mitad de los 1.200 agentes necesarios para garantizar el funcionamiento normal del sistema en todo el territorio argentino.
Este vaciamiento genera «puntos ciegos» en la red de medición nacional. Al perder personal en las estaciones locales, se degrada la capacidad de capturar datos en tiempo real, una tarea que actualmente se sostiene de manera precaria mediante horas extra. La falta de precisión en los pronósticos climáticos impacta directamente en la planificación del sector agropecuario y en la prevención de desastres naturales.
Peligro en la seguridad aérea y alertas de emergencia
La preocupación más urgente radica en el impacto sobre la navegación aérea. El personal del SMN es responsable de registrar variables críticas de viento y visibilidad en los aeropuertos. Sin esta información técnica certificada, la operatoria de despegues y aterrizajes incrementa su nivel de riesgo, pudiendo derivar en cancelaciones o incidentes en los aeródromos de todo el país.
Asimismo, el Sistema de Alertas Tempranas (SAT) se encuentra bajo amenaza. Este sistema es vital para anticipar fenómenos extremos como:
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Tormentas severas y granizo.
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Olas de calor y frío extremo.
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Inundaciones o vientos intensos.
Con una estructura técnica debilitada, la capacidad de reacción ante emergencias climáticas se reduce drásticamente, dejando a la población civil con un margen de anticipación mucho menor ante posibles catástrofes.
Consecuencias para el campo y la red meteorológica mundial
La crisis del organismo no solo afecta la seguridad interna, sino que tiene repercusiones internacionales. La falta de datos locales de Argentina degrada la calidad de los modelos de pronóstico en todo el mundo, afectando la red global de meteorología.
A nivel local, el sector productivo pierde una herramienta esencial para la siembra y la cosecha. Sin estadísticas locales precisas, la incertidumbre para el campo aumenta en un contexto climático cada vez más volátil. Por el momento, los trabajadores mantienen el estado de alerta y movilización, exigiendo que se den marcha atrás con las desvinculaciones previstas para el cierre de esta semana.




