La eliminación de Boca del Torneo Apertura dejó mucho más que una derrota deportiva: expuso errores, golpe anímico y decisiones urgentes dentro del plantel.
El equipo cayó 3-2 ante Huracán en un partido dramático en La Bombonera y quedó fuera en octavos de final, generando un fuerte impacto en el vestuario y obligando a reconfigurar el rumbo inmediato.
Un partido que terminó en desastre para Boca
El Xeneize sufrió un duro revés tras caer en el alargue frente a Huracán, en un encuentro cargado de tensión y emociones. La derrota por 3-2 significó la eliminación temprana del torneo, en un momento clave de la temporada.
El golpe fue inesperado y dejó al plantel visiblemente afectado. Según trascendió, los jugadores sintieron que el partido se escapó por errores propios, entre ellos fallas puntuales de Leandro Brey y Milton Delgado en el inicio, además de los penales cometidos por Lautaro Di Lollo en el tiempo extra.
Vestuario golpeado y autocrítica interna
Tras el pitazo final, el clima en el vestuario fue de tristeza y bronca. Sin embargo, puertas adentro también hubo una lectura de esfuerzo: el plantel considera que dejó todo en los 120 minutos de juego.
Ahora, el foco está puesto en revertir la situación en la Copa Libertadores, donde Boca aún tiene chances de avanzar a la siguiente fase.
La decisión de Úbeda tras la eliminación
El entrenador Claudio Úbeda fue claro en conferencia de prensa. Si bien respaldó a sus dirigidos, también marcó los errores que terminaron siendo determinantes.
“No tengo nada para reprocharle a los jugadores. Hicieron un esfuerzo tremendo… pero no se pueden cometer más ese tipo de errores no forzados”, sostuvo el DT, evidenciando la frustración por la eliminación.
Tras el impacto, el cuerpo técnico decidió licenciar al plantel durante el domingo. Los entrenamientos se retomarán el lunes a las 15 en Boca Predio.
La Libertadores, el nuevo objetivo urgente
Con el Apertura ya fuera de alcance, Boca deberá enfocarse de lleno en la Copa Libertadores. El equipo se encuentra tercero en el Grupo D con 6 puntos, apenas por debajo de Cruzeiro y Universidad Católica, que suman 7.
Los próximos partidos, ambos en La Bombonera, serán decisivos para definir su clasificación a los octavos de final.
La eliminación dejó heridas abiertas en Boca, pero también un desafío inmediato: levantarse rápido y sostener la ilusión internacional. El margen de error ya no existe.
