La madrugada del viernes marcó un quiebre en la investigación del crimen que conmocionó a la Patagonia. Después de casi dos semanas de hermetismo y tensión, el gobernador de Chubut, Ignacio «Nacho» Torres, anunció con euforia contenida la detención de los presuntos responsables del doble homicidio de Rodrigo Nieves y Agustina Asencio, ejecutados el pasado 22 de abril en Comodoro Rivadavia.
La frase que había lanzado días atrás retumbó con fuerza en las redes: «Hoy cumplimos».
El megaoperativo policial incluyó 16 allanamientos simultáneos en distintos puntos de la zona norte y sur de la ciudad petrolera, un golpe quirúrgico que asestó un mazazo directo al corazón de las bandas locales que durante dos décadas sembraron el terror impunemente.
Un operativo cinematográfico con sello patagónico
El despliegue tuvo ribetes de película. Con base en tareas de inteligencia realizadas por la División de Policía de Investigaciones (DPI), los pesquisas lograron no solo identificar a los presuntos coautores materiales del doble crimen, sino también localizar el vehículo utilizado en el ataque, una pieza clave que terminó de cerrar el círculo sobre los sospechosos.
Torres, fiel a su estilo directo y sin filtro, disparó en su cuenta de X: «La semana pasada lo dijimos claro: a los que durante más de veinte años intentaron sembrar el miedo en Comodoro, los queremos presos». Y remató con nombres propios que resonaron en los barrios donde las familias Vera y Nieves eran, para muchos, sinónimo de zona liberada.
También cayó el prófugo del caso Cardozo: «No alcanza con detenerlos»
La jornada resultó doblemente productiva para la justicia chubutense. En paralelo a los allanamientos por el doble crimen, Torres confirmó la detención del presunto autor del homicidio de Ariel Cardozo, el crimen que sacudió a Comodoro en octubre de 2025 cuando fue ejecutado en una estación de servicio. El sospechoso llevaba más de seis meses prófugo y su captura representa un alivio para una causa que amenazaba con enfriarse peligrosamente.
Sin embargo, el mandatario no se conformó con las esposas puestas y elevó la apuesta. «No alcanza con detenerlos», lanzó, consciente de que las excarcelaciones relámpago son moneda corriente en el sistema judicial argentino. En ese tono, anunció el envío urgente a la Legislatura del proyecto de adhesión a la Ley 27.786 de Organizaciones Criminales, más conocida como «Ley Antimafia», una normativa que apunta a desmantelar estructuras delictivas complejas sin que sus integrantes recuperen la calle a las pocas semanas.
Mesa de Desfederalización: la otra pata para asfixiar al narcomenudeo
La ofensiva legal no se agotó con la Ley Antimafia. El gobernador también puso sobre la mesa la creación de la Mesa de Desfederalización del Narcomenudeo, una herramienta reclamada a gritos por las provincias para dejar de depender de la Justicia Federal y poder atacar con autonomía la venta de drogas al menudeo, ese flagelo que carcome los barrios y financia la violencia de las bandas.
«Son herramientas fundamentales para que estas familias estén donde tienen que estar, que es en la cárcel», sentenció Torres, en una declaración que sonó a promesa de campaña cumplida y a desafío directo a un poder judicial que, en su visión, no siempre acompaña el esfuerzo policial.
El mensaje del gobernador fue contundente y sin grises: Chubut empieza a escribir un capítulo nuevo en la lucha contra el crimen organizado, donde las familias que manejaban el delito como un negocio familiar empiezan a sentir el aliento de la ley en la nuca.
