Casi cincuenta días duró la cacería. Cuarenta y siete jornadas en las que la policía le pisó los talones y él se escurrió como anguila por los rincones de Trelew. Pero este sábado, cuando el reloj apenas marcaba las ocho de la mañana, la suerte de Darío «El Loco» Cárdenas —el homicida de Damián Sena— se acabó de golpe entre las paredes de una casa del barrio Menfa.
Sin disparos, sin escándalo, pero con el peso de una causa que lo tenía en la cima de los prófugos más buscados de la Patagonia.

El operativo fue quirúrgico y llevó la firma de la División Policial de Investigaciones (DPI) de Trelew, que ejecutó dos allanamientos simultáneos para cerrarle cualquier puerta de escape.
Del consultorio a la clandestinidad: la fuga que encendió las alarmas
El prontuario de «El Loco» no necesitaba más renglones, pero él se encargó de sumarle uno bien llamativo el pasado 16 de marzo. Ese día, Cárdenas protagonizó una fuga cinematográfica desde un consultorio ubicado en calle Belgrano al 600, en la intersección con Chile, un episodio que dejó en ridículo los sistemas de custodia y disparó un amplio despliegue policial que se extendió por semanas.
La escena, a plena luz del día, puso en evidencia lo que muchos ya sospechaban: alguien había aceitado una inteligencia previa para que el hombre se evaporara sin dejar rastro. Desde entonces, las fuerzas de seguridad montaron un operativo de búsqueda sin respiro, sostenido en el tiempo pese a la frustración de cada allanamiento fallido.

Menfa, el refugio final de un hombre sin escapatoria
El sábado a las 8:00 la DPI tocó la puerta correcta. En un domicilio de calle Mamet, en pleno corazón del barrio Menfa, Cárdenas estaba escondido como rata, pero sin tiempo para reaccionar. El segundo allanamiento simultáneo sirvió como anillo de seguridad para que no repitiera la maniobra de marzo. Esta vez no hubo ventanas abiertas ni pasillos liberados: solo esposas y el fin de una pesadilla para los investigadores.
Desde el Ministerio de Seguridad del Chubut y la Jefatura de Policía remarcaron el trabajo coordinado de la DPI, destacando que fue justamente la persistencia en tareas de inteligencia lo que permitió romper el blindaje de silencio que protegía al prófugo. Cárdenas, acusado de hurto agravado además del homicidio que ya cargaba en su legajo, quedó a disposición de la Justicia y esta vez no habrá consultorio que le devuelva la calle.
