En los últimos años, distintos especialistas en salud mental comenzaron a advertir sobre un hábito cada vez más extendido: el uso compulsivo del celular, especialmente a través del llamado «scroll infinito».
Lejos de ser una conducta inofensiva, la psicología señala que este comportamiento puede aumentar los niveles de ansiedad de forma progresiva, incluso cuando la persona no lo percibe. Este fenómeno, conocido como «doomscrolling», consiste en consumir contenido de manera constante, muchas veces negativo o irrelevante, sin un objetivo claro, y tiene efectos directos sobre el bienestar emocional.
Un hábito automático que elimina las pausas mentales
El hábito en cuestión es el desplazamiento constante por redes sociales, una conducta que suele darse de forma automática. El gesto de deslizar el dedo por la pantalla, que parece inofensivo, puede transformarse en un comportamiento compulsivo. Los psicólogos coinciden en que este patrón elimina los momentos de pausa mental.
Al no haber un «final» en el contenido, el cerebro pierde la capacidad de decidir cuándo detenerse. Esto genera una sobreestimulación constante, donde la mente recibe información sin procesarla adecuadamente. En consecuencia, se mantiene en un estado de alerta que favorece la aparición de ansiedad. Además, el consumo repetido de noticias negativas o contenido emocionalmente cargado activa el sistema de estrés del organismo, provocando liberación de cortisol.
El impacto acumulativo: ansiedad, depresión y problemas de sueño
El impacto de este hábito no se limita a momentos puntuales, sino que se acumula con el tiempo. Diversos estudios muestran que el uso intensivo de redes sociales está directamente asociado con mayores niveles de ansiedad y depresión. Un informe del Observatorio de Psicología Social Aplicada de la UBA advirtió que el uso excesivo de pantallas es uno de los factores que más contribuyen al malestar psicológico cotidiano.
Entre los efectos más frecuentes aparecen:
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Ansiedad persistente
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Dificultad para concentrarse
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Problemas para dormir
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Irritabilidad
Estos síntomas no suelen aparecer de forma inmediata, sino que se desarrollan gradualmente, a medida que el hábito se vuelve más frecuente.
La comparación social y la autoestima: otro factor de malestar
Otro punto a considerar es la comparación social. Las redes suelen mostrar versiones idealizadas de la vida de otras personas, lo que puede generar sensación de insuficiencia y afectar la autoestima. Ver constantemente publicaciones de viajes, logros, cuerpos perfectos o momentos felices puede hacer que el usuario sienta que su propia vida no está a la altura.
Esta comparación constante es un caldo de cultivo para la ansiedad y la depresión. Los especialistas advierten que cuanto más tiempo se pasa en redes sociales, mayor es la exposición a estos contenidos idealizados y, por lo tanto, mayor el riesgo de malestar emocional.
El diseño de las plataformas: atrapados en el scroll infinito
El diseño de las plataformas digitales juega un rol central en este problema. El scroll infinito está pensado para mantener al usuario conectado el mayor tiempo posible, eliminando puntos naturales de pausa. Esto produce lo que algunos especialistas describen como un estado de «absorción», donde la persona pierde noción del tiempo y continúa consumiendo contenido sin intención clara.
A nivel psicológico, esto tiene varias consecuencias: disminuye la capacidad de atención, genera fatiga mental y refuerza la necesidad de estímulos constantes. El uso prolongado del celular puede derivar en fenómenos como la nomofobia, que es el miedo a estar sin el teléfono, asociado a ansiedad, estrés e incluso problemas de sueño.
Un círculo vicioso: la ansiedad lleva a más uso del celular
El resultado es un círculo difícil de cortar: cuanto más se usa el celular, más aumenta la ansiedad, y esa misma ansiedad lleva a usar aún más el dispositivo como forma de escape. Uno de los aspectos más complejos de este fenómeno es que suele pasar desapercibido. A diferencia de otros comportamientos problemáticos, el uso del celular está completamente normalizado.
Muchas personas no identifican el scroll constante como una conducta perjudicial porque forma parte de la rutina diaria: al despertarse, antes de dormir o en momentos de descanso. Además, el celular suele utilizarse como una herramienta para evitar emociones incómodas como el aburrimiento, el estrés o la soledad, lo que refuerza el hábito.
Cómo reducir el hábito: las recomendaciones de los especialistas
Desde la psicología, la recomendación no es eliminar completamente el uso del celular, sino generar un uso más consciente. Algunas estrategias incluyen:
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Limitar el tiempo de exposición a redes sociales
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Evitar el uso del celular antes de dormir
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Reducir las notificaciones que generan interrupciones constantes
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Reemplazar el consumo pasivo de contenido por actividades que impliquen mayor interacción o concentración
El objetivo no es dejar la tecnología, sino recuperar el control sobre el tiempo y la atención. Los especialistas advierten que pequeños cambios en la rutina pueden tener un impacto significativo en la reducción de la ansiedad y la mejora del bienestar emocional.
