Los estafadores usaban herramientas avanzadas para ocultar su identidad y simular conexiones desde el exterior. Detectaron un flujo cercano al millón de dólares, realizaron más de 20 allanamientos y hay un detenido.
El avance de las tecnologías no solo transformó la vida cotidiana, sino también el delito. Las estafas digitales se consolidan como una de las modalidades criminales más complejas y extendidas. Un caso reciente en Chubut es un claro ejemplo: una organización integrada por múltiples personas, con roles definidos y alto nivel de especialización tecnológica, operaba a través de plataformas digitales para captar víctimas en distintos puntos del país.
El fiscal general Fernando Rivarola, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Cibercrimen, explicó en detalle cómo lograron desarticular parte de esta sofisticada banda.
«No dejan rastros visibles»: la complejidad de investigar el delito digital
Rivarola detalló que este tipo de delitos no sigue patrones tradicionales, ya que los responsables «no dejan rastros visibles ni utilizan datos personales reales». En ese sentido, explicó que el trabajo de los equipos interdisciplinarios se centra en reconstruir huellas digitales que, aunque invisibles para el usuario común, permiten avanzar en la investigación.
«Toda actividad en el mundo digital deja rastros. La clave es poder acceder a ellos, interpretarlos y vincularlos», sostuvo el fiscal en FM Del Viento.
El caso que destapó todo: una vecina de Puerto Madryn denunció y el equipo especializado actuó
La causa se promovió luego de la denuncia formulada por una vecina de Puerto Madryn. A partir de ahí, un equipo especializado en criminalística y análisis informático tomó el caso y logró confirmar sospechas a partir de evidencia digital y allanamientos, en una investigación que demandó meses de trabajo minucioso.
Los procedimientos realizados incluyeron más de 20 allanamientos, con resultados significativos como el secuestro de dinero en efectivo, dispositivos electrónicos, documentación relevante y criptoactivos. Hasta el momento, hay una persona detenida, vinculada además a otra causa por estafa.
Tecnología de punta al servicio del crimen: IP enmascaradas y simulaciones desde el exterior
Uno de los aspectos más relevantes es el nivel de sofisticación de la maniobra. El fiscal dijo que los estafadores utilizaban herramientas tecnológicas avanzadas para ocultar su identidad, incluyendo sistemas que enmascaraban direcciones IP y simulaban conexiones desde el exterior, incluso en países lejanos.
A su vez, captaban a las víctimas mediante plataformas de mensajería y simulaban oportunidades de inversión atractivas, generando confianza antes de concretar la estafa. Una modalidad conocida como «phishing» pero elevada a un nivel de ingeniería social de alta complejidad.
Una organización sin contacto físico: el nuevo paradigma del delito
El fiscal advirtió sobre un cambio profundo en la lógica del delito: las asociaciones ilícitas ya no requieren contacto físico entre sus integrantes.
«Hoy vemos organizaciones donde las personas no se conocen, no se vieron nunca y operan desde distintos lugares, conectadas únicamente por medios digitales», indicó. Esta característica agrega un nivel de complejidad adicional a la hora de investigar y probar judicialmente los hechos.
Rivarola explicó que hay «una verdadera división de roles dentro de estas organizaciones: desde quienes crean las plataformas hasta quienes atienden a las víctimas o manejan el dinero», al remarcar que no se trata de hechos aislados sino de estructuras organizadas.
Los principales sospechosos identificados son jóvenes de entre 20 y 30 años, acompañados por otros involucrados que figuraban como responsables formales de empresas utilizadas para canalizar el dinero. Una fachada empresarial que les daba aparente legitimidad.
Flujo de un millón de dólares y víctimas por miles en todo el país
Aunque la causa aún se encuentra en desarrollo, los datos preliminares reflejan la magnitud del fenómeno. Solo en el tramo investigado, se detectó un flujo cercano al millón de dólares, lo que da cuenta del volumen económico que manejan estas redes.
Además, se presume que las víctimas se cuentan por cientos o incluso miles en distintas provincias, lo que refuerza el carácter masivo de este tipo de delitos.
Debido a la extensión territorial del caso, la fiscalía avanza en la coordinación con otras jurisdicciones. «Es probable que existan causas abiertas en todo el país vinculadas a esta misma organización», señaló Rivarola, quien confirmó encuentros con fiscales de distintas provincias para compartir información y unificar criterios.
Se puede recuperar el dinero? Fondos bloqueados y activos digitales decomisados
En cuanto a la posibilidad de recuperar el dinero, el fiscal explicó que dependerá del avance de la causa y de los bienes que puedan ser decomisados.
«Tenemos fondos bloqueados, dólares secuestrados y activos digitales. Parte de eso podría destinarse a reparar a las víctimas», afirmó Rivarola, dejando una luz de esperanza para los damnificados.
Finalmente, el funcionario advirtió que nadie está exento de ser víctima de este tipo de maniobras, ya que todos los usuarios están expuestos a intentos de fraude en entornos digitales.
«Todos recibimos campañas de phishing o contactos sospechosos. Es un fenómeno global que no distingue niveles de conocimiento», concluyó el fiscal, en un llamado de atención para cada persona que navega por internet.
