El anuncio económico del Gobierno nacional generó un fuerte impacto positivo en el sector industrial más dinámico del país
Tras la oficialización del cronograma de reducción de los Derechos de Exportación (DEX), la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) destacó la importancia de establecer reglas de juego claras y previsibles hasta mediados de 2027, calificando la medida como un estímulo fundamental para recuperar la competitividad en los mercados globales.
Certidumbre para la inversión y el desarrollo industrial
El presidente de la entidad que nuclea a las terminales locales, Rodrigo Pérez Graziano, afirmó que contar con un sendero impositivo definido es una condición indispensable para que las empresas del sector puedan planificar sus esquemas de producción, inversión y comercio exterior a largo plazo. Según explicaron desde ADEFA, este nuevo esquema fiscal es el resultado directo de una agenda de diálogo continuo y mesas de análisis técnico mantenidas con el Ministerio de Economía y la Secretaría de Industria y Comercio.
Pérez Graziano expresó su agradecimiento a la gestión nacional por receptar el reclamo histórico de la cadena de valor, señalando que la quita de la carga impositiva federal alivia de forma directa a una industria con un marcado perfil exportador que venía compitiendo en condiciones adversas frente a otros países productores del mundo que no aplican impuestos a la salida de sus bienes de alto valor agregado.
El reclamo por los impuestos provinciales y tasas municipales
Pese al optimismo por las medidas adoptadas por la Casa Rosada, la cúpula de ADEFA encendió una luz de alerta respecto a la presión impositiva que ejercen las administraciones subnacionales. Los directivos enfatizaron que es de vital importancia que el esfuerzo fiscal de la Nación sea acompañado de igual manera por las provincias y los municipios mediante la eliminación del impuesto a los Ingresos Brutos (IIBB) y de tasas municipales consideradas distorsivas.
De acuerdo con los datos técnicos del sector, estas cargas locales representan actualmente un impacto de hasta un 10% sobre el valor final de exportación de los vehículos producidos en plantas argentinas. Esta situación resta competitividad e impide el acceso formal a nuevos mercados internacionales, limitando gravemente el potencial de expansión de las terminales fabriles radicadas en el territorio nacional.
Radiografía de un gigante estratégico para la economía local
Para dimensionar la relevancia de este alivio fiscal, la entidad sectorial repasó los números que consolidan a la cadena automotriz como el motor industrial argentino. El complejo se ubica como el segundo exportador de manufacturas de alto valor agregado del país, acaparando el 48% de las ventas totales de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) y el 70% del comercio bilateral de bienes industriales con destino a Brasil.
Asimismo, la actividad representa el 8,4% del Producto Bruto Interno (PBI) industrial de la Argentina y explica el 9,8% del total del empleo asalariado formal en el ámbito manufacturero. Con una generación anual de divisas que alcanza los 9.000 millones de dólares y el orgullo de ser el cuarto productor mundial de pick-ups livianas, el sector automotriz reafirmó su compromiso de seguir articulando mesas de trabajo con las autoridades para promover inversiones genuinas y fortalecer el mercado interno.
