La disputa por el futuro de la pesca en Argentina sumó un nuevo capítulo esta semana, cuando la CGT Regional Mar del Plata y diversos sindicatos marítimos y portuarios salieron a rechazar un proyecto del Gobierno nacional que habilitaría la transferencia de cuotas de captura de merluza desde la flota fresquera hacia los buques congeladores. La medida, impulsada por el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, encendió las alarmas en todo el sector y genera especial preocupación en Chubut, donde la actividad pesquera es uno de los motores económicos de la provincia.
El proyecto, presentado como un informe técnico de la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera ante el Consejo Federal Pesquero (CFP), propone crear un fondo de cuota para abastecer la demanda de la flota congeladora a partir del sector fresquero, una práctica que —según denuncian los gremios— está expresamente prohibida por los artículos 1 y 27 de la Ley Federal de Pesca (Nº 24.922).
«Esta propuesta no solo es regresiva desde lo productivo, sino que tiene graves consecuencias sociales. La transferencia estructural de materia prima hacia los buques congeladores destruye la actividad en tierra, reduce el procesamiento en las plantas y afecta el empleo en toda la cadena pesquera», advirtió Mariano Moreno, secretario general del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo. El dirigente fue contundente: «Si esto avanza, el resultado directo serán despidos masivos de trabajadores, tanto a bordo de los buques como en las plantas en tierra».
Por su parte, Pablo Trueba, secretario general del Sindicato Marítimo de Pescadores (SIMAPE), recordó que el debate sobre el modelo pesquero ya había comenzado durante el tratamiento de la Ley Bases y sostuvo que «cuando no pudieron avanzar por un lado, iban a venir por otro». Trueba apuntó directamente contra Sturzenegger: «Es netamente política, es concentrar la pesca en pocos». Y advirtió que la cuota de los fresqueros pasaría a los congeladores para luego terminar «en manos de multinacionales».
El impacto directo en Chubut
Si bien el conflicto explotó en Mar del Plata, sus efectos alcanzan de lleno a Chubut, donde la flota congeladora tiene una fuerte presencia en Puerto Madryn y Comodoro Rivadavia. El secretario de Pesca de Chubut, Diego Brandán, defendió la reasignación de cuotas ociosas como una estrategia de eficiencia: «No se trata de quitarle el recurso a nadie. El objetivo es que la cuota que los fresqueros no utilizan y devuelven al sistema pueda ser aprovechada por los buques congeladores», explicó en el marco de la Seafood Expo Global de Barcelona.
Brandán señaló que el 80% de la merluza procesada en la provincia se concentra en Comodoro Rivadavia, y que reactivar las cuotas ociosas tracciona toda una cadena de valor: tripulaciones, estiba, logística y exportaciones. Sin embargo, los gremios marítimos reunidos en la FeMPINRA advirtieron que «la competitividad de la industria pesquera debe discutirse con datos verificables y reglas parejas, sin trasladar el costo del reordenamiento al personal embarcado».
El secretario general de la CGT Regional Mar del Plata, José Luis Rocha, fue aún más enfático: «Si a nosotros nos dejan sin actividad portuaria, nos están sacando el 30% de la economía o más de nuestra ciudad». Y lanzó una advertencia que resuena también en los puertos chubutenses: «Si se cae el Puerto de Mar del Plata nos caemos todos», coincidió Carlos Mezzamico, del SUPA.
El proyecto, que permanece «suspendido» pero no archivado en el Consejo Federal Pesquero, ya había generado el rechazo del gremio de Patrones en abril pasado, cuando advirtieron que la medida «destruye la actividad en tierra». La Provincia de Buenos Aires ya votó en contra en el CFP, y tanto sindicatos como armadores se mantienen en estado de alerta ante la posibilidad de que el tema vuelva a la agenda en cualquier momento.
Mientras tanto, la flota fresquera atraviesa una situación crítica: el combustible representa entre el 70% y el 90% de la producción, los desembarques cayeron un 28,7% interanual y cada vez más armadores paralizan sus barcos. Los gremios ya anticiparon que no descartan medidas de fuerza para frenar el avance de la iniciativa, en un contexto donde los trabajadores pesqueros de la provincia ya vienen movilizándose por sus derechos laborales.
