Una tarde de dramatismo absoluto, mística y puro fútbol champagne se vivió en el imponente AT&T Stadium de Dallas, Arlington.
En un marco electrizante correspondiente a la segunda fecha del Grupo J, la Selección Argentina comandada por Lionel Scaloni demostró por qué es la vigente potencia mundial en este invierno de 2026. Tras sobreponerse a un arranque fatídico que paralizó los corazones de los miles de hinchas albicelestes presentes en los Estados Unidos, el combinado nacional sacó a relucir su jerarquía para quebrar la resistencia europea y abrochar el boleto directo a la próxima fase de la Copa del Mundo.
La batalla táctica en suelo norteamericano dictó sentencia definitiva para el Grupo J. Tal como se reflejó en el campo de juego, Messi brilló, Argentina le ganó a Austria y clasificó a dieciseisavos de final del Mundial 2026 con una muestra de carácter colectivo inquebrantable. El triunfo por 2-0 no solo asegura la permanencia en el torneo, sino que ratifica el liderato absoluto del grupo antes del choque final del próximo sábado frente a Jordania.
Del llanto a la gloria: el penal fallado y la redención del Capitán
El partido comenzó con pulsaciones a mil. Apenas a los 5 minutos de juego, el árbitro egipcio Amin Mohamed Omar fue convocado por el VAR para revisar una polémica acción dentro del área austríaca; tras constatar una dura falta de Stefan Posch sobre Lautaro Martínez, dictaminó la pena máxima. Sin embargo, a los 8 minutos, el destino le jugó una mala pasada a Lionel Messi, quien ejecutó el penal de manera desviada, desatando la euforia transitoria del arquero Alexander Schlager y dejando el marcador en cero.
Lejos de caer en la frustración, el astro rosarino frotó la lámpara a los 38 minutos del primer tiempo: tras una habilitación precisa de Facundo Medina, Messi concretó una magnífica jugada colectiva para estampar el 1-0 parcial, llevando tranquilidad al banco de Scaloni antes del descanso. Durante el complemento, Austria intentó reaccionar mediante los embates de Marcel Sabitzer y Michael Gregoritsch, pero se topó con la muralla defensiva de Lisandro Martínez y una atajada clave de Emiliano «Dibu» Martínez a los 9 minutos para mantener el arco en cero.
Doblete récord, cambios clave y el boleto a dieciseisavos
Con el correr de los minutos, Scaloni movió el banco de suplentes de manera estratégica para refrescar las líneas: metió a Nicolás Otamendi por Cristian «Cuti» Romero, a Nicolás González por Lautaro Martínez y a Julián Álvarez por Thiago Almada. Austria acusó el impacto físico y su entrenador, Ralf Rangnick, agotó variantes enviando a la cancha a figuras como Marko Arnautovic y Patrick Wimmer. La fricción se apoderó del mediocampo, costándole tarjetas amarillas a Facundo Medina y Leandro Paredes en el bando argentino.
Cuando el partido moría y los austríacos acariciaban el empate con un tiro libre indirecto que Otamendi logró despejar con el alma, apareció nuevamente la magia del ’10’. A los 49 minutos del segundo tiempo, en pleno descuento, Lionel Messi firmó su doblete récord con una definición antológica que sentenció el 2-0 definitivo. Con este resultado histórico en Arlington, la Scaloneta abrochó su clasificación matemática a los dieciseisavos de final y ahora buscará sellar el primer puesto de la zona el sábado ante Jordania.
