El mercado de los activos digitales experimenta un sólido cambio de tendencia condicionado por factores geopolíticos de impacto global
Tras conocerse el principio de acuerdo alcanzado entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán en torno a la libre circulación marítima en el estratégico Estrecho de Ormuz, la confianza inversora regresó con fuerza. El optimismo generalizado de Wall Street contagió de inmediato a las pizarras cripto, impulsando a Bitcoin (BTC) por encima de la línea de los u$s66.000 y gatillando recuperaciones en las principales plataformas de negociación.
Euforia en las altcoins: Ethereum lidera las subas junto a Monero y XRP
La criptomoneda de referencia mundial anotó un avance diario que posicionó su cotización individual en u$s66.367,03. Este movimiento alcista actuó como un poderoso imán para las denominadas *altcoins*, las cuales llegaron a registrar variaciones positivas de hasta un 8%. En este ecosistema derivado, Ethereum (ETH) rompió la barrera técnica de los u$s1.800 al escalar un 5,6%, marcando una cotización de u$s1.813,88 y traccionando consigo al resto de los activos de riesgo tecnológico.
Dentro del pelotón de las monedas alternativas, Monero (XMR) encabezó las métricas de rentabilidad de la jornada con un salto del 7,6% para posicionarse en u$s366,81, seguido muy de cerca por Hyperliquid (HYPE) con una fuerte suba del 7,1%. Por su parte, Ripple (XRP) y Solana (SOL) acompañaron la ola verde con ganancias del 6,6% y 5,9% respectivamente. En el extremo opuesto, la popular memecoin Dogecoin (DOGE) mostró una marcada apatía frente a las novedades diplomáticas, registrando una leve pérdida marginal del 0,1%.
Ajuste técnico en la blockchain: cae con fuerza la dificultad de minado de BTC
Más allá de la fluctuación de los precios en los exchanges, la red interna de Bitcoin experimentó un drástico reordenamiento estructural. Como consecuencia directa de la severa corrección que había sufrido la criptomoneda semanas atrás —cuando descendió desde los u$s79.850 hasta el soporte de los u$s64.000—, los márgenes de ganancia de los mineros se redujeron al mínimo. Esta situación forzó el apagado masivo de equipos computacionales obsoletos o poco eficientes, provocando una contracción sustancial del poder de procesamiento global (hashrate).
Para compensar esta fuga de potencia y estabilizar los tiempos de validación de los bloques de transacciones, el protocolo de la cadena de bloques activó un ajuste técnico automático. La dificultad de minado se redujo un 10,09%, marcando la segunda contracción más profunda en lo que va del año y posicionando el indicador técnico en 124,93 T. Este alivio en el algoritmo representa un respiro indispensable para las empresas mineras supervivientes, permitiéndoles reordenar sus costos operativos de cara al nuevo ciclo de precios.
