Una profunda conmoción sacude las bases sociales y políticas de la República Argentina tras confirmarse una noticia que marca el fin de una era en la historia contemporánea del país.
La emblemática dirigente, cuya figura se transformó en un símbolo internacional de resistencia, dignidad y memoria inquebrantable, ha dejado de existir físicamente tras dar su última y más difícil batalla en un centro de salud porteño. Su partida física desata una gigantesca ola de dolor que trasciende las fronteras partidarias, unificando a diversos sectores en el reconocimiento mutuo a su gigantesca e incansable trayectoria pública.
La triste novedad que paraliza al país se conoció de forma oficial durante las últimas horas de este domingo. Se confirmó el lamentable fallecimiento debido a que murió Taty Almeida, la referente de Madres de Plaza de Mayo y presidenta de la Línea Fundadora, tras agravarse de forma irreversible su estado de salud general. Donde su entorno íntimo y familiar describió con inmensa tristeza las instancias previas al desenlace en el centro médico donde permanecía bajo estricta observación profesional.
Cuadro «muy grave» y sedación: El doloroso adiós en el Hospital Italiano
La docente y activista por los derechos humanos se encontraba ingresada en el Hospital Italiano de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde sus familiares y allegados más cercanos monitoreaban minuto a minuto un panorama médico que ya era calificado como “muy grave”. De acuerdo con los testimonios recogidos por el entorno, los profesionales médicos debieron sedarla momentos antes del final «porque ya su cuerpito no aguantaba más», extenuado por el implacable paso del tiempo y las complicaciones de salud. Al despedirla en la intimidad, sus seres queridos expresaron un emotivo mensaje de gratitud hacia el pueblo: «Gracias por haber acompañado sus relatos… nos dio mucha felicidad a todos».
Minutos después, un comunicado oficial emitido por las organizaciones de derechos humanos terminó por certificar el doloroso desenlace. «A las 19.20 del 14 de junio falleció en el Hospital Italiano nuestra querida Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. En breve comunicaremos en qué lugar se llevará a cabo la despedida. ¡30 mil detenidos desaparecidos Presente Ahora y siempre!», rezaba el texto que selló la partida de Lidia Stella Mercedes Miy Uranga a los 95 años, dando inicio a los preparativos para un velatorio que se anticipa masivo e histórico.
Medio siglo de lucha: El secuestro de su hijo y la Triple A que parió a una Madre
El quiebre biográfico que transformó por completo la vida de esta docente y la convirtió en una de las principales organizadoras de la búsqueda de personas desaparecidas en la Argentina se remonta a mediados de la década de 1975. Su largo y doloroso calvario comenzó tras el secuestro y desaparición de su hijo, Alejandro Martín Almeida, quien tenía apenas 20 años de edad y se desempeñaba como trabajador en la agencia de noticias Télam. El joven fue capturado y desaparecido en junio de ese año por la organización paraestatal conocida históricamente como La Triple A (Alianza Anticomunista Argentina) durante el mandato constitucional de la expresidenta Isabel Martínez de Perón.
A partir de ese golpe devastador, su figura se agigantó en las calles de la Ciudad de Buenos Aires y en las plazas de todo el país, desafiando el terror del posterior aparato represivo montado por la última dictadura cívico-militar. Con el paso de los años, y luego de que salieran a la luz diversas diferencias de criterio políticas e internas dentro del movimiento de pañuelos blancos, asumió con firmeza la conducción de la Línea Fundadora de las Madres. Su rol y su palabra trascendieron las divisiones partidarias de la coyuntura nacional, ganándose el respeto eterno de la sociedad y acuñando una consigna que se transformó en bandera universal para las nuevas generaciones de militantes: «la única lucha que se pierde es la que se abandona».
