Las horas previas al esperado estreno absoluto de la Albiceleste en la Copa del Mundo están cargadas de una tensión histórica imperante.
Este martes, a partir de las 22:00 horas, el plantel nacional pisará el césped del GEHA Field at Arrowhead Stadium de Kansas City para chocar contra la dura Argelia. Sin embargo, más allá de los nombres propios del esquema táctico, un fantasma del pasado sobrevuela la concentración del equipo comandado por Lionel Scaloni: la estadística dura demuestra que defender la corona mundialista es el peor karma histórico para los planteles argentinos.
El historial global en los estrenos presenta un balance sumamente favorable, acumulando once triunfos, un único empate y seis derrotas, con un registro de 27 goles a favor y 19 en contra a lo largo de 18 presentaciones. La Selección Argentina tendrá su vigésimo debut en un Mundial y carga con una maldición alarmante: cada vez que le tocó estrenarse en la máxima cita portando el título de vigentes campeones del mundo, el equipo nacional terminó derrotado. El gran interrogante en Norteamérica es si la Scaloneta logrará quebrar este maleficio.
Las dolorosas caídas de 1982 y 1990: cuando la gloria se volvió pesadilla
La primera vez que la Argentina sufrió en carne propia el peso de la corona fue en España 1982. Tras haber tocado el cielo con las manos en el Monumental cuatro años antes bajo la conducción de César Luis Menotti, el equipo debutó en un Camp Nou colmado frente a Bélgica. Aquella tarde, un gol de Erwin Vandenbergh selló un inesperado 0-1. Aunque el plantel logró superar la primera fase venciendo a Hungría y El Salvador, las caídas posteriores ante Italia y Brasil sepultaron la ilusión del bicampeonato.
La historia se repitió con tintes aún más dramáticos en Italia 1990. El conjunto comandado por Carlos Salvador Bilardo y liderado en cancha por Diego Armando Maradona llegaba para defender el título de México 1986 (donde se debutó con un firme 3-1 a Corea del Sur con doblete de Jorge Valdano y un tanto de Oscar Ruggeri).
Sin embargo, el mítico San Siro fue testigo de uno de los mayores impactos de la historia del fútbol: Camerún dio el golpe y venció 1-0 a la Argentina con un cabezazo de François Omam-Biyik. Pese al catastrófico debut, la resiliencia del equipo llevó a la Albiceleste a la final, donde cayó ante Alemania con el polémico penal de Andreas Brehme.
Del debut absoluto en 1930 al golpazo milagroso de Qatar 2022
El largo camino de los estrenos comenzó en Uruguay 1930 con un ajustado triunfo 1-0 sobre Francia en Montevideo gracias a un gol tardío de Luis Monti. A partir de allí, los arranques dejaron recuerdos de todo tipo. Hubo frustraciones en eliminaciones directas como el 2-3 ante Suecia en Italia 1934 (goles de Ernesto Bellis y Alberto Galateo) o la caída 1-3 ante Alemania Federal en Suecia 1958 pese al gol inicial de Oreste Corbatta.
También se sumaron caídas dolorosas en la vuelta a los mundiales, como el 2-3 ante la Polonia de Grzegorz Lato en Alemania 1974, donde descontaron Ramón Heredia y Carlos Babington. Sin embargo, los debuts ante debutantes absolutos o combinados europeos solieron traer sonrisas: el 1-0 a Bulgaria en Chile 1962 (gol de Héctor Facundo); el sólido 2-1 a España en Inglaterra 1966 con el recordado doblete de Luis Artime; la aplastante goleada 4-0 a Grecia en Estados Unidos 1994 con el hat-trick de Gabriel Batistuta y el último grito sagrado de Maradona; o el ajustado 1-0 a Japón en Francia 1998, nuevamente por obra de «Batigol».
África siempre fue un rival repetido y complejo en las aperturas. Nigeria sufrió la contundencia argentina en tres oportunidades consecutivas: 1-0 en Corea/Japón 2002 con gol de Batistuta (en un Mundial que terminaría en frustración en fase de grupos), 1-0 en Sudáfrica 2010 con la palomita de Gabriel Heinze y, previamente en Alemania 2006, la victoria 2-1 sobre la debutante Costa de Marfil gracias a Hernán Crespo y Javier Saviola.
En Brasil 2014, el estreno ante la debutante Bosnia y Herzegovina fue un trabajado 2-1 con un gol en contra de Sead Kolašinac y una genialidad de Lionel Messi. Las últimas dos experiencias previas a este 2026 mostraron las dos caras de la moneda: el caótico empate 1-1 ante Islandia en Rusia 2018 donde Sergio Agüero marcó pero Messi falló un penal, y el increíble tropezón 1-2 ante Arabia Saudita en Qatar 2022.
Aquel penal inicial de Messi no bastó para frenar la ráfaga de Saleh Al-Shehri y Salem Al-Dawsari que cortó un invicto de 36 partidos, aunque terminó funcionando como el combustible necesario para forjar la tercera estrella en la final ante Francia. Este martes ante Argelia, el campeón del mundo buscará desafiar a la historia para no repetir los errores del pasado.
