La crisis industrial en la República Argentina ha profundizado su grieta y encendido alarmas rojas en las principales provincias del mapa productivo.
En un escenario de recesión persistente, las persianas de los talleres mecánicos y las grandes plantas de fundición continúan sintiendo el impacto del freno económico. Los galpones industriales operan a media máquina y la falta de pedidos dinamita tanto la inversión de capital como el sostenimiento de los puestos de trabajo en el motor manufacturero nacional.
El desplome no encuentra un piso firme y destruye el entramado laboral mes a mes. la actividad metalúrgica registró una caída interanual del 5,1% en abril. La recesión estructural ya no se puede ocultar detrás de los discursos oficiales: el retroceso mensual contra marzo marcó un preocupante 1,4%, sentenciando al sector a una dinámica contractiva generalizada que arrastra un terreno negativo persistente en casi todas las cadenas de valor que integran el aparato fabril.
Capacidad instalada por el suelo y la alarmante pérdida de empleo
Los datos duros presentados por el Departamento de Estudios Económicos de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) exponen la magnitud del desastre. La utilización de la capacidad instalada en los talleres y plantas fabriles se hundió hasta un magro 39,8%, lo que se traduce en una drástica reducción de 6,8 puntos porcentuales en la comparación con el mismo período del año anterior. Este indicador se posiciona de forma directa entre los niveles más bajos de toda la historia económica argentina, graficando el apagón del entramado local.
Esta parálisis del aparato productivo golpea de lleno el bolsillo de las familias obreras. El nivel de empleo formal aportado por las firmas del rubro sufrió una violenta caída interanual del 2,2%, mientras que la dotación de personal tuvo un descenso del 0,2% en la variación mensual de abril contra marzo. Elio Del Re, presidente de ADIMRA, rompió el silencio ante la preocupante coyuntura y remarcó: “La nueva variación mensual refleja que la recuperación de la actividad aún presenta desafíos importantes, en un contexto donde la utilización de la capacidad instalada continúa en niveles reducidos para el sector”. El directivo sentenció que la industria atraviesa un escenario de demanda moderada que genera asfixia en decenas de empresas.
Fundición y maquinaria agrícola lideran las peores bajas del mapa
El desguace sectorial muestra que casi la totalidad de las actividades terminaron la jornada en terreno profundamente negativo. El rubro de Fundición lideró el ranking del colapso con un derrumbe del 8,9%, seguido de cerca por la Maquinaria Agrícola, que anotó una tendencia decreciente por primera vez en lo que va del año con un retroceso del 8,6%. El resto de los segmentos afectados exhibe números en rojo: Bienes de Capital (-6,8%), Equipamiento Médico (-6,3%), Otros Productos de Metal (-4,4%), Autopartes (-2,9%) y Equipos y Aparatos Eléctricos (-2,6%). La única e insólita excepción a la regla fue el bloque de Carrocerías y Remolques, que experimentó una suba del 1,9%.
Al analizar el derrumbe por cadena de valor, el diagnóstico es terminal. Las empresas ligadas al sector Agrícola marcaron un registro negativo del 9,5%, escoltadas por Minería (-5,6%), Consumo Final (-5,5%), Automotriz (-4,6%), Alimentos y Bebidas (-4,0%), Petróleo y Gas (-3,5%), Energía Eléctrica (-1,9%) y la Construcción (-1,1%). Geográficamente, la provincia de Buenos Aires sufrió el golpe más letal con una contracción del 5,9%, seguida por Santa Fe con un -5,1%, Córdoba con -4,1%, Entre Ríos con un -3,8% y Mendoza con una baja del 2,4%. Las perspectivas a corto plazo son demoledoras: 7 de cada 10 empresarios del sector admitieron que no esperan cambios positivos en la producción para los próximos tres meses.
