Martín Menem confía en conseguir los votos en Diputados para aprobar la reforma del Banco Central.
Tras la presentación oficial de la iniciativa mediante cadena nacional a cargo del presidente Javier Milei, el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) ingresó formalmente a la Cámara de Diputados. Desde la conducción del cuerpo legislativo manifestaron confianza en reunir las voluntades necesarias para avanzar con su aprobación, fijando el inicio del debate en comisiones para el próximo martes.
Estrategia parlamentaria y expectativas de aprobación
El presidente de la Cámara Baja, Martín Menem, aseguró que el oficialismo cuenta con el respaldo de sectores dialoguistas para sacar adelante el proyecto. «Creo que un sector importante de la política nos va a acompañar», sostuvo el legislador, al detallar que el cronograma legislativo comenzará la próxima semana con reuniones plenarias de comisiones y encuentros bilaterales con los distintos jefes de bloque.
Desde La Libertad Avanza estiman llevar la iniciativa al recinto plenario durante la segunda quincena de agosto, manejando como fechas tentativas el 19 o el 26 del mes, o bien evaluar una sesión de gran envergadura que concentre otros proyectos prioritarios. Para alcanzar el quórum y la aprobación, el oficialismo —que cuenta con 95 escaños propios— deberá sumar al menos 34 voluntades adicionales provenientes de espacios aliados y bloques provinciales.
En declaraciones a la prensa, Menem dio por descontado el rechazo cerrado del bloque peronista y de la izquierda, pero cuestionó el funcionamiento histórico del organismo: «Ya no queda ningún argumento a favor para sostener el Banco Central tal como ha estado funcionando, que ha estado al servicio de los políticos de turno», argumentó, remontándose a los orígenes de la entidad en 1935 para cuestionar el impacto inflacionario acumulado a lo largo de las décadas.
Los cinco ejes centrales de la reforma
El proyecto enviado por el Ejecutivo introduce modificaciones estructurales al funcionamiento monetario y financiero del país, estructurándose en torno a cinco puntos fundamentales:
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Mandato único: Se elimina la multiplicidad de objetivos incorporada en la reforma de 2012 (como el desarrollo económico o el fomento del empleo), estableciendo que la única y exclusiva misión del BCRA será preservar el valor de la moneda.
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Prohibición absoluta de financiamiento al Estado: Se prohíbe de modo taxativo la emisión monetaria para asistir al Tesoro nacional, estados provinciales, municipios y la adquisición de títulos públicos en el mercado primario.
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Blindaje institucional: Se endurecen los requisitos para la remoción del presidente de la entidad y los miembros del directorio, exigiendo la aprobación de dos tercios de los votos tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados.
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Restricción en el giro de utilidades: Se prohíbe la distribución de ganancias contables ficticias —como las derivadas de efectos cambiarios o devaluaciones—, destinando las utilidades reales exclusivamente a la integración de reservas técnicas o cancelación de pasivos.
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Eliminación de deuda espuria: Se suprimen mecanismos de financiamiento del pasado, incluyendo de cuajo los esquemas de letras intransferibles y otros instrumentos heredados de la normativa de 2012.
