El Mundial 2026 arrancó con un verdadero terremoto futbolístico en los Estados Unidos. En un estreno cargado de drama, tensión y un desenlace inesperado, uno de los gigantes de Sudamérica tropezó en su debut absoluto dentro del Grupo H.
La expectativa era total en las tribunas, pero el planteo táctico y la resistencia física del rival transformaron lo que debía ser una fiesta celeste en un dolor de cabeza difícil de digerir. El combinado rioplatense pagó muy caro sus desatenciones y sumó un punto con sabor a nada en la glamorosa sede de Florida.
La jerarquía individual no bastó para quebrar la resistencia de un contrincante que se plantó con valentía. En su estreno absoluto, Uruguay y un empate amargo en el debut frente a Arabia Saudita encendieron las alarmas en el búnker charrúa.
El elenco dirigido por el estratega argentino no logró plasmar su superioridad histórica en el marcador global, viéndose sorprendido por un conjunto asiático sumamente combativo que aprovechó su ráfaga de supremacía en la etapa inicial para golpear primero en Norteamérica.
El cachetazo de Al Amri y el milagroso empate de Maximiliano Araújo
El encuentro comenzó con una fuerte intensidad por parte de la Celeste, que tuvo la primera opción clara de gol a los 4 minutos del primer tiempo en los pies de Maximiliano Araújo, cuyo remate fue rechazado por el arquero Mohammed Alowais. A los 29 minutos, Federico Viñas avisó con un potente cabezazo que el portero asiático contuvo con lo justo. Sin embargo, Arabia Saudita empezó a ganar terreno y a los 36 minutos Fernando Muslera debió vestirse de héroe al tapar un tiro peligroso de Musab Al Juwayr. La resistencia charrúa se quebró a los 39 minutos de la primera etapa: tras un córner ejecutado por Al Juwayr y un rebote defensivo, el zaguero Abdulelah Al Amri apareció solo por arriba y estampó el sorpresivo 1-0 de cabeza.
Herido en su orgullo, el técnico argentino metió mano en el entretiempo de manera drástica, ordenando los ingresos de Agustín Canobbio y Juan Sanabria en reemplazo de una deslucida figura como Darwin Núñez y del defensor Matías Viña. Uruguay volcó la cancha y tuvo el empate al inicio del complemento con un tiro de Viñas salvado por Alowais. A los 14 minutos, un bombazo de Manuel Ugarte reventó el palo en la jugada más clara del encuentro. El desahogo llegó finalmente a los 34 minutos del segundo tiempo, cuando Maximiliano Araújo capturó un rebote tras una aproximación de Viñas y mandó la pelota al fondo de la red para sellar el agónico 1-1 definitivo.
El lamento de Marcelo Bielsa y la durísima batalla que se viene en el Grupo H
Los últimos minutos del encuentro bajo el arbitraje del colegiado italiano Maurizio Mariani fueron un monólogo uruguayo. El mediocampista Federico Valverde y el ingresado Brian Rodríguez acosaron el área rival con sucesivos remates rechazados por la muralla defensiva conformada por Ali Lajami y Mohamed Kanno. Tras el pitazo final, el propio Marcelo Bielsa no ocultó su fastidio por el resultado y lanzó una fuerte autocrítica en la conferencia de prensa: “Es un rival que debimos superar, cedimos minutos en el primer tiempo que no indican que hayamos hecho las cosas bien. Este partido teníamos que ganarlo”.
Con este resultado, el Grupo H queda al rojo vivo y no deja margen de error para los sudamericanos. La acción mundialista continuará el próximo domingo 21 de junio con dos duelos cruciales: a partir de las 13 horas, Arabia Saudita medirá fuerzas contra la poderosa España en el Estadio de Atlanta. Por su parte, la Selección de Uruguay buscará su primera victoria en la competencia frente a la histórica y siempre física Cabo Verde, en un partido que se disputará desde las 19 horas en la ciudad de Miami.
