El temor a una mayor aceleración en el costo de vida vuelve a instalarse con fuerza en la opinión pública.
De acuerdo con los últimos datos de la Encuesta de Expectativas de Inflación (EI) correspondientes a julio de 2026, la percepción de los argentinos sobre el ritmo al que subirán los precios durante los próximos 12 meses sufrió un marcado deterioro en comparación con la medición del mes previo.
Un salto de 3,7 puntos y proyección a corto plazo
El relevamiento, elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella, reveló que la expectativa de inflación promedio para el año venidero trepó al 35,8%, registrando un alza de 3,7 puntos porcentuales respecto a junio. Para los próximos 30 días, la ciudadanía anticipa un incremento mensual promedio del 3,55% (con una mediana del 3%), ubicándose levemente por encima del 3,5% proyectado el mes pasado y distanciándose de la previsión de las consultoras privadas, que sitúan el índice por debajo del 2%.
El estudio de campo, realizado sobre 1.000 casos en centros urbanos de todo el país entre el 2 y el 16 de julio, dejó en evidencia que el pesimismo económico se extendió a todas las regiones, aunque con marcadas disparidades geográficas.
Brecha regional y cambio según el nivel de ingresos
Al analizar la distribución geográfica, el Gran Buenos Aires encabezó las proyecciones más altas con una expectativa del 43,2%, seguido por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con un 38,8% y el Interior del país con un 32,3%. No obstante, la Capital Federal fue el distrito que experimentó el mayor incremento mensual en la percepción de remarcación de precios.
Por otra parte, el informe arrojó una llamativa inversión en los niveles socioeconómicos. Mientras que en los hogares de menores ingresos la inflación esperada anual bajó del 35,3% al 33,7%, en las familias de mayores recursos el promedio escaló en forma abrupta del 30,8% al 36,6%. De esta manera, el segmento de mayor capacidad adquisitiva pasó a proyectar un escenario de precios más alto que los sectores vulnerables, acortando la brecha entre ambos a 2,9 puntos porcentuales.
