El presidente de los Estados Unidos romperá con el esquema tradicional de la FIFA y subirá al escenario principal el próximo 19 de julio en Nueva Jersey
La estrecha relación entre ambos mandatarios vuelve a encender la polémica en las redes sociales. La final del Mundial 2026, pactada para el próximo 19 de julio en el New York New Jersey Stadium, no solo definirá al nuevo monarca del fútbol global en la Copa del Mundo más grande de la historia, sino que también dejará una postal política de alto impacto. El presidente estadounidense, Donald Trump, será el encargado de entregar el trofeo dorado al seleccionado campeón del mundo en una acción conjunta con el mandamás de la FIFA, Gianni Infantino.
La confirmación oficial del quiebre del protocolo habitual de la federación llegó a través del propio Infantino durante una entrevista televisiva con la cadena internacional Fox. “Estaremos juntos con el Presidente disfrutando de la final y entregando el trofeo al ganador, por supuesto, juntos”, aseveró el dirigente suizo, evidenciando la sintonía fina que mantiene con el jefe de la Casa Blanca desde que el país norteamericano fue elegido como anfitrión principal del torneo de 48 selecciones junto a México y Canadá. “Estamos juntos todo el tiempo”, acotó Infantino entre risas durante el reportaje.
El antecedente viral con el Chelsea y las críticas en la city
Esta intervención directa de Trump en los escenarios de premiación del fútbol no es una novedad absoluta en la región. En el año 2025, el mandatario ya copó el centro de las miradas globales al ser el encargado de otorgar el trofeo del renovado Mundial de Clubes al Chelsea inglés, tras vencer al Paris Saint-Germain en la final celebrada también en Nueva Jersey. En aquella oportunidad, su prolongada permanencia en la tarima junto al capitán británico Reece James desató una ola de cuestionamientos y debates que se volvieron virales de inmediato.
La excesiva cercanía entre la FIFA y la administración de Washington volvió a despertar resquemores entre diversas asociaciones de aficionados y analistas internacionales. En la memoria de la city futbolística aún resuenan episodios de fuerte contenido simbólico, como las reiteradas visitas de Infantino al Despacho Oval con la copa original o la polémica entrega a Trump del denominado «Premio FIFA de la Paz» en el marco de las actividades de promoción del torneo.
Los antecedentes históricos de jefes de Estado y la Copa del Mundo
Aunque en las últimas citas mundialistas la tendencia protocolar se había modificado —en Rusia 2018 Infantino entregó el trofeo en soledad y en Qatar 2022 lo hizo junto al emir Tamim bin Hamad Al Thani—, la participación activa de máximas autoridades políticas en la cúspide del torneo cuenta con importantes precedentes en los libros de historia:
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Inglaterra 1966: La reina Isabel II entregó el trofeo Jules Rimet al capitán inglés Bobby Moore en el mítico estadio de Wembley.
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México 1970 y 1986: Los presidentes locales Gustavo Díaz Ordaz y Miguel de la Madrid coronaron a los capitanes de Brasil (Carlos Alberto) y de la Argentina (Diego Armando Maradona), respectivamente.
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España 1982: El rey Juan Carlos I le otorgó la copa al legendario arquero y capitán italiano Dino Zoff tras la final en el Santiago Bernabéu.
Con el pase de las rondas de eliminación y las 48 selecciones buscando su boleto al partido decisivo del 19 de julio, la FIFA ya dejó armada su estructura dirigencial para una ceremonia que promete capturar la atención del planeta tanto por lo deportivo como por el peso de sus protagonistas políticos.
