En un estreno ideal ante su gente, la selección de Estados Unidos vapuleó por 4-1 a Paraguay en el imponente Estadio de Los Ángeles, ubicado en Inglewood, California
El combinado norteamericano, bajo la conducción táctica del director técnico argentino Mauricio Pochettino, desplegó una versión ofensiva arrolladora que liquidó el pleito en la primera mitad ante las miradas de más de 70 mil espectadores que colmaron las tribunas en el inicio de la Copa del Mundo 2026.
Un arranque letal de la mano de Balogun y Reyna
La historia comenzó torcida para el conjunto sudamericano desde muy temprano, ya que a los siete minutos de juego el defensor paraguayo Damián Bobadilla convirtió un gol en contra al intentar despejar un centro venenoso. Con la ventaja inicial en el bolsillo, el esquema de Pochettino se adueñó por completo de los hilos del mediocampo y encontró los caminos para ensanchar la diferencia gracias a una actuación consagratoria de Folarin Balogun.
El movedizo delantero norteamericano frotó la lámpara dos veces durante la primera etapa y firmó el primer doblete de esta edición de la cita mundialista, dejando sin respuestas a la última línea rival. Ya sobre el cierre del partido, el talentoso Giovanni Reyna decoró la goleada definitiva con un tremendo remate de media distancia que se clavó lejos del alcance del arquero.
El descuento de Alfaro que no alcanzó para la hazaña
La selección de Paraguay, comandada estratégicamente por el también argentino Gustavo Alfaro, intentó lavar su imagen en el complemento modificando el dibujo táctico y adelantando sus líneas. La recompensa llegó por intermedio de Mauricio Magalhaes Prado, quien capturó un rebote en el área y anotó el gol del honor para los guaraníes. Sin embargo, la ventaja construida por los anfitriones en la primera parte era una montaña demasiado alta de escalar y los tres puntos se quedaron en casa.
Con este contundente resultado, Estados Unidos arranca pisando fuerte en el Grupo D, sumando tres unidades vitales y enviando una seria advertencia de fortaleza a sus próximos rivales de zona. Por el lado de Paraguay, la derrota cala hondo en los planes de la «Albirroja», que ahora quedará obligada a ganar su próximo partido si pretende mantener vivas las aspiraciones de clasificar a los octavos de final.
