Las cabañas de la Patagonia concluyeron una participación estelar en la 138° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria Internacional realizada en Palermo.

Durante el cierre de las juras morfológicas ovinas, la región patagónica dominó la raza Merina con los máximos galardones en machos y hembras, mientras que los establecimientos bovinos de la zona también cosecharon triunfos destacados en Angus y Hereford.

En ovinos, la borrega Alexia de la cabaña Media Luna —ubicada en el valle de Sarmiento, Chubut, y propiedad de Ernesto “Tito” Ayling— se consagró como la mejor oveja de la raza Merino tras recorrer más de 1.700 kilómetros. Ayling, quien además ejerce como director del Distrito 13 de la Sociedad Rural Argentina y es responsable de la Expo, celebró el impacto de la delegación del sur en la pista central:
“No es común que vengan ovejas de tan lejos, y me parece que está muy bien que el resto del país conozca lo que se hace en la Patagonia”, destacó Ayling, cuyo establecimiento también obtuvo el premio Reservado Gran Campeón macho por la calidad de su lana.
El máximo premio de la categoría, el Gran Campeón Macho de la raza Merino, quedó en manos del carnero X983 de la cabaña santacruceña Coy Aike, perteneciente a la familia Brito. El ejemplar completó un viaje de 2.500 kilómetros desde Santa Cruz hasta el predio ferial porteño. Rafael Savino, gerente de la empresa, recibió el galardón de manos de las autoridades de la SRA y de la Asociación Argentina Criadores de Merino:
“Es un reconocimiento al esfuerzo de todo un año. Pensá que este animal está seleccionado ya hace dos años en la cabaña y ahora viene a Palermo, que es una de las pistas más importantes de la Argentina. La verdad que es un honor y un orgullo”, admitió Savino, cuya cabaña ya había conquistado el martes el Gran Campeón Macho en la raza Corriedale.
En cuanto a las exigencias de la raza y el esfuerzo territorial, los jurados detallaron los criterios de evaluación y resaltaron la resistencia física del ovino patagónico:
“Para alimentarse y para tomar agua, los merinos deben, o los ovinos en general, trasladarse a muchas distancias. Ellos viven en cuadros de mucha extensión, con lo cual tal vez para tomar agua tienen que caminar dos, tres, cuatro mil metros cada vez; tienen que tener una muy buena motricidad y un muy buen aparato motriz”, expuso el jurado.
“En este tipo de raza, sobre todo, se busca la pureza: que no tenga pigmentación, que sea bien suave, los hocicos suaves, rosados, bien blancos. El Polled Merino tiene que tener cero toco, y hay alguna pequeña tolerancia si es mínima. Después, otra de las características más importantes es la lana, obviamente. Primero, se mira la finura, el color, el carácter o el nervio, ese rizo, el estilo de mecha, los centímetros de lana que tiene arriba del lomo y todo el vellón. Y también se mira mucho lo que son los aplomos, el aparato motriz del animal”, añadieron durante la devolución.
Destacado cierre de los bovinos patagónicos

El éxito patagónico se extendió a la ganadería vacuna. La cabaña Don Fioto sumó dos primeros premios en la raza Angus para sus terneros negro y colorado, logrando además que el ejemplar negro alcanzara el puesto de tercer mejor de la categoría Junior. Su propietario, el médico veterinario Luciano Correndo, resaltó el rendimiento del equipo:
“La verdad que nuestra participación fue muy importante: de los siete animales que trajimos, la gran mayoría fueron premiados o se posicionaron en lugares muy destacados dentro de cada categoría”, sostuvo Correndo.
Por el lado de la raza Hereford, la cabaña San Marón continuó los festejos tras la consagración de su toro Gran Campeón Macho. Su titular, Juan Gabriel Seleme, resaltó la contribución de la raza para la producción nacional:
“La ganadería argentina necesita del Hereford para aumentar el tamaño de carcasa. El Hereford es la raza ideal para meter novillos de 600 kg”, explicó Seleme, quien además confirmó la adquisición de “Ventarrón”, el Reservado Gran Campeón Macho de la cabaña La Txapela.
En tanto, la tradicional cabaña Jotacé, radicada en Juan Pradere y con trayectoria en el certamen desde 1992, obtuvo el galardón de Reservado Gran Campeón mediante una vaquillona presentada en copropiedad. Romina Sagarzazu, integrante de la firma familiar, valoró el esfuerzo que implica criar en el sur:
“Quizás no nos damos cuenta, pero la verdad que estamos muy contentos porque es un logro enorme, es mucho sacrificio. El hecho de que este animal se hace en la Patagonia, se cría en la Patagonia y que vengan a una exposición de esta envergadura, calculá que es enorme”, afirmó Sagarzazu.
Finalmente, sobre la dinámica de las ventas y la coyuntura del sector comercial dentro de la muestra, Silvia, madre de Romina y parte del establecimiento Jotacé, analizó la cautela que se vivió en las pistas de remate:
“Estuvieron muy difíciles las ventas. Veo todo muy raro. Yo creo que vamos caminando bien, pero no sé qué es lo que pasa”, evaluó Sagarzazu de cara a la jornada de clausura del certamen.