Un sorpresivo cambio de rumbo sacudió este martes la dinámica cambiaria del país tras más de medio año de acumulación constante de divisas.
La racha histórica que sostenía la autoridad monetaria llegó a su fin debido al impacto de la demanda de divisas por parte de sectores clave, marcando un punto de inflexión en la ejecución del programa financiero y encendiendo las alarmas en el mercado cambiario.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cortó su racha compradora tras acumular más de 130 jornadas consecutivas con intervenciones en el Mercado Libre de Cambios (MLC). En concreto, la entidad rectora había logrado hilvanar 135 ruedas seguidas con saldo positivo desde el pasado 2 de enero, cuando dio inicio formal a esta etapa de compras en la plaza mayorista.
Un saldo millonario bajo la «fase 4» del plan monetario
Desde el desembarco de la denominada «fase 4» del programa monetario, la institución monetaria logró adquirir un total de 10.000 millones y US$17.000 millones, margen sujeto de forma directa a la evolución de la demanda de dinero y a la liquidez del mercado de cambios.
El comportamiento durante julio venía mostrando un dinamismo sobresaliente: el organismo promediaba adquisiciones por US97 millones.
El impacto energético y el nivel actual de las reservas
El factor determinante que le impidió al Banco Central sostener su racha positiva fue la elevada demanda de dólares requerida por el sector energético para cubrir sus operaciones. Esta presión sobre la plaza cambiaria terminó limitando la capacidad operativa de la entidad para continuar absorbiendo divisas en el mercado.
Como resultado de esta jornada de desaceleración y pagos, las reservas internacionales brutas de la República Argentina cerraron en US234 millones en la medición oficial.
