Las variables financieras de la Argentina experimentaron una jornada de marcados retrocesos y extrema cautela inversora
En sintonía con una fuerte corriente de liquidación de activos a nivel global, los bonos soberanos en dólares registraron pérdidas generalizadas, lo que empujó al índice de riesgo país elaborado por el banco JPMorgan a escalar 12 unidades (+2,9%), cerrando este martes en los 433 puntos básicos.
El temblor financiero se originó fuera de las fronteras locales. Una agresiva oleada de ventas masivas iniciada en la Bolsa de Corea impactó de lleno en el sector de las compañías tecnológicas norteamericanas, arrastrando al rojo a los principales indicadores de Wall Street: el índice Nasdaq se desplomó un 3,3%, el S&P 500 retrocedió un 1,5% y el Dow Jones cedió un leve 0,1%. Los activos argentinos no lograron aislarse del efecto contagio y absorbieron de forma directa la volatilidad internacional.
Los ADRs sintieron el impacto y el MSCI postergó las expectativas
En la plaza de Nueva York, las acciones de empresas argentinas (ADRs) operaron mayoritariamente a la baja, anotando caídas de hasta el 5% en los sectores más expuestos al humor del mercado. La única excepción a la regla de la jornada fue la cementera Loma Negra, que logró desmarcarse de la tendencia y cerró con un avance del 2,4%.
Al adverso escenario externo se le sumó un factor de desaliento doméstico: el último comunicado del ponderador financiero MSCI sobre la calificación crediticia de la Argentina. Las mesas de dinero aguardaban que el país fuera incluido formalmente en una lista de revisión para salir de la categoría de «mercado independiente» (la calificación más baja del listado), pero el organismo resolvió mantener el estatus actual sin modificaciones inmediatas.
Un camino de largo aliento hacia la recategorización
Los analistas consideran que la decisión del MSCI enfría los plazos que manejaba el mercado de cara a un rápido reingreso de capitales institucionales. La mirada de los evaluadores internacionales está puesta en la consolidación y durabilidad de las reformas económicas antes de otorgar una mejora en el perfil crediticio nacional.
«La ventana más probable para un ascenso recién aparece hacia 2028: el supuesto base es que durante 2027 se consoliden nuevas medidas de apertura, MSCI abra una consulta y Argentina sea incorporada a la lista de revisión. La experiencia reciente muestra que los países suelen permanecer más de un año en esa instancia, ya que MSCI busca comprobar que los cambios son permanentes y no susceptibles de revertirse», explicó Eric Ritondale, economista jefe de la firma PUENTE.
En el mercado doméstico, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires acompañó la tónica bajista al registrar una caída del 0,8%, ubicándose en las 3.248.427,85 unidades. En el panel líder porteño se replicaron las disparidades vistas en el exterior: mientras que las acciones locales de Loma Negra escalaron un 4,5%, los papeles de la distribuidora eléctrica Edenor encabezaron el lote de las pérdidas con un retroceso del 3,1%.
