La comunidad de la capital provincial conmemora una de las jornadas más trágicas de su historia delictiva contemporánea, la cual marcó un antes y un después en los protocolos de seguridad de transporte de caudales.
Este 15 de junio se cumplen 19 años del brutal asalto al cajero de Rawson que dejó como saldo la muerte de los efectivos policiales Pablo Andrés Rearte y Oscar Ibérico Cruzado.
El luctuoso episodio, registrado en el centro cívico de la ciudad, es recordado por el nivel de audacia y el poder de fuego desplegado por una organización criminal interprovincial. Este 15 de junio se cumplen 19 años del sangriento robo al cajero automático del Ministerio de Economía de Rawson. El hecho ocurrió a plena luz del día yterminó con la muerte de los efectivos policiales Pablo Andrés Rearte y Oscar Ibérico Cruzado.

La ejecución del golpe comando
La reconstrucción judicial determinó que la banda criminal llevó a cabo un despliegue sincronizado con asignación específica de roles para asestar el atraco en el edificio público. Cerca de las 12:25, Martín Espiasse, Evaristo Miranda Regules, Gastón Barrientos, Jorge González, Walter Sebastián Dimuro y el fallecido Rodolfo Bilbao Vaca llevaron adelante un plan cuidadosamente organizado para sustraer el dinero destinado a la carga del cajero automático ubicado en el edificio provincial.
La primera fase del asalto consistió en la reducción inmediata del personal encargado de la custodia inicial y de la entrega de los fondos. Jorge González y Evaristo Miranda Regules ingresaron armados al lugar y sorprendieron al policía de custodia Emiliano Royón y al portavalores Mauricio Paverini, quien transportaba un maletín con 283 mil pesos. Tras apoderarse del dinero, intentaron huir mientras Gastón Barrientos se dirigía al vehículo bancario con la intención de obtener un supuesto segundo maletín.
El enfrentamiento y la ejecución de los agentes
La tentativa de fuga se vio frustrada temporalmente por la respuesta de la escolta oficial, lo que desató un feroz cruce de proyectiles en las inmediaciones del ministerio. La situación derivó en un intenso tiroteo cuando los efectivos Pablo Andrés Rearte y Oscar Ibérico Cruzado, encargados de la custodia del traslado de valores, intervinieron para impedir el robo. Los delincuentes apostados en el exterior respondieron con disparos, generando un enfrentamiento armado.
La superioridad numérica y de armamento de los malvivientes emboscó a los uniformados en plena vía pública, derivando en un desenlace de extrema crueldad. Durante la balacera, Walter Sebastián Dimuro, Gastón Barrientos y Rodolfo Bilbao Vaca atacaron a los uniformados, quienes resultaron gravemente heridos. En medio del enfrentamiento, Martín Espiasse tomó el arma de Oscar Cruzado y le disparó a corta distancia luego de correrle el chaleco antibalas.
Como consecuencia del ataque, Rearte y Cruzado perdieron la vida, mientras que Emiliano Royón sufrió una herida de bala en una pierna. Los integrantes de la banda escaparon en vehículos preparados previamente, aunque Dimuro fue detenido poco después.
Allanamientos, detenciones y condenas judiciales
La respuesta de las fuerzas de seguridad civil permitió la rápida localización de los partícipes y la recuperación total del botín en las horas posteriores al doble homicidio. Al día siguiente, tras varios allanamientos, fue detenida Jessica Paola Fernández junto a Evaristo Miranda Regules. Fernández ocultaba entre sus ropas la totalidad del dinero robado. Además, se secuestraron teléfonos celulares, documentación, chalecos antibalas, armas y municiones.
El proceso judicial concluyó dos años más tarde con penas ejemplares para el núcleo duro de la banda, mientras que otros implicados tuvieron destinos disímiles fuera de la jurisdicción chubutense. A fines de 2008 se realizó el juicio oral. Gastón Barrientos, Walter Sebastián Di Muro, Jorge Hugo González y Evaristo Miranda Regules fueron condenados a prisión perpetua por su participación en el hecho. Jessica Fernández y Carlos Ortiz recibieron penas de 12 y 14 años de prisión como partícipes secundarios. Rodolfo Bilbao Vaca se suicidó en Mar del Plata ante la inminente detención.
Por su parte, Martín Espiasse fue trasladado nuevamente a Chubut en 2010, condenado y derivado a Ezeiza, desde donde se fugó. Tras permanecer varios años prófugo, fue localizado en Mendoza y nuevamente detenido en una cárcel de máxima seguridad del norte del país.

