Dólar, inflación y tasas: las claves que seguirá el mercado durante agosto.
Tras un julio marcado por una mayor estabilidad financiera, las expectativas del mercado para agosto se concentran en la evolución del dólar, la inflación y las tasas de interés. La continuidad del proceso de desinflación, la recuperación de las reservas del Banco Central y una relativa calma cambiaria generaron un escenario más previsible, aunque los analistas advierten que persisten factores de riesgo que obligan a mantener una estrategia de inversión más selectiva.
Según un análisis publicado por Ámbito, la demanda de cobertura cambiaria continúa presente y el menor margen que ofrecen las tasas en pesos frente a la inflación limita el atractivo del tradicional carry trade, obligando a los inversores a evaluar con mayor cautela sus decisiones.
H3: El dólar seguiría con una suba moderada, pero el mercado mantiene la cautela
Durante julio, el dólar oficial mayorista finalizó en $1.485 luego de transitar un mes con relativa estabilidad, aunque acompañado por una sostenida demanda de cobertura. Para agosto, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una cotización cercana a los $1.513, lo que implicaría una variación aproximada del 2%.
Las estimaciones del mercado ubican el tipo de cambio en torno a los $1.548 para septiembre, $1.589 en octubre, $1.621 en noviembre y $1.673 en diciembre, configurando una suba acumulada del 15,5% respecto del cierre de 2025.
Este ritmo de depreciación seguiría ubicándose por debajo de la inflación proyectada para el mismo período, lo que mantendría una apreciación real del peso. Sin embargo, los analistas sostienen que el Gobierno busca evitar que el dólar supere determinados niveles considerados sensibles para la estabilidad financiera.
En ese sentido, un informe de la consultora 1816 destacó que el Banco Central envió una señal clara al mercado al interrumpir una racha de 135 ruedas consecutivas de compras de divisas y acelerar la venta de títulos vinculados al dólar cuando la cotización se aproximó a los $1.500.
Aunque posteriormente la autoridad monetaria retomó las compras y cerró julio con adquisiciones superiores a los 2.000 millones de dólares, la estrategia dejó en evidencia que ese nivel funciona como una referencia para la política cambiaria.
Crece la demanda de cobertura frente a la incertidumbre
Pese a la estabilidad observada durante julio, el interés por instrumentos que protejan frente a una eventual aceleración del tipo de cambio continúa aumentando.
Según estimaciones de la consultora 1816, actualmente existen alrededor de 12.000 millones de dólares nominales en letras y bonos atados al dólar en manos privadas, de los cuales unos 6.600 millones vencen durante el actual mandato presidencial.
A ello se sumó la incorporación de nuevos instrumentos como los bonos duales A3500 y TAMAR, diseñados para ofrecer cobertura tanto frente a movimientos del dólar como de las tasas de interés.
Con estas emisiones, el Tesoro busca extender los vencimientos de su deuda más allá de diciembre de 2027 y, al mismo tiempo, responder a una demanda creciente por activos que reduzcan el riesgo cambiario.
La inflación volvería a ubicarse por debajo del 2%
Las proyecciones para la inflación también muestran un escenario relativamente favorable.
De acuerdo con el relevamiento realizado por la consultora C&T para el Gran Buenos Aires, el Índice de Precios al Consumidor habría registrado una suba del 1,9% durante julio, repitiendo el resultado observado en junio y marcando uno de los niveles más bajos desde agosto de 2025.
La consultora estimó además que la inflación interanual se ubicaría en torno al 33,5%, aunque advirtió que la inflación núcleo mostró un comportamiento ligeramente superior al del mes anterior.
Entre los factores que impulsaron algunos aumentos se encuentran las vacaciones de invierno y el Mundial de fútbol, que generaron incrementos en pasajes aéreos y servicios turísticos.
En contraste, el rubro alimentos y bebidas habría avanzado apenas un 1,6%, favorecido por la baja en el precio de las frutas. También se observaron menores aumentos en medicamentos y prepagas, mientras que la indumentaria registró retrocesos impulsados por las liquidaciones de temporada.
Para agosto, el REM prevé una inflación del 1,8%, porcentaje que también se repetiría en septiembre. Posteriormente, las proyecciones descienden al 1,7% en octubre y noviembre antes de volver al 1,8% en diciembre.
De cumplirse estas estimaciones, la inflación acumulada de 2026 finalizaría cerca del 30%.
No obstante, los especialistas advierten que una eventual aceleración del dólar o nuevos incrementos en el precio internacional del petróleo podrían alterar ese escenario.
Las tasas llegan a agosto con menor margen frente a la inflación
Otro de los factores que seguirá de cerca el mercado será la evolución de las tasas de interés.
Según el REM, la tasa TAMAR de los bancos privados rondaría el 22,5% nominal anual, equivalente a una tasa efectiva mensual cercana al 1,85%, prácticamente alineada con la inflación esperada para agosto.
Esta situación reduce considerablemente el rendimiento real de las inversiones en pesos y limita el atractivo del carry trade.
Al mismo tiempo, la última licitación del Tesoro dejó una importante absorción de liquidez. Sobre vencimientos por aproximadamente 8,45 billones de pesos, el Gobierno captó 12,21 billones, alcanzando un rollover del 144,53% y retirando del mercado cerca de 3,76 billones de pesos.
La colocación incluyó una nueva Lecap de corto plazo, títulos dollar linked, bonos duales CER y TAMAR, además de nuevos instrumentos con vencimiento en enero de 2028.
Desde SBS Research señalaron que la estrategia oficial apunta claramente a extender los plazos de la deuda en pesos ofreciendo instrumentos con mayor flexibilidad para los inversores.
Sin embargo, advirtieron que la fuerte absorción de liquidez podría generar presión sobre las tasas de corto plazo si el Gobierno no vuelve a inyectar pesos al sistema financiero.
Qué estrategias de inversión observan los analistas
Frente a este escenario, distintas consultoras consideran que agosto requerirá una estrategia de inversión más diversificada.
Desde Cohen mantienen una visión favorable sobre algunos bonos duales, especialmente el TXMD8, que ofrece rendimiento TAMAR más 7,50%, y el TXMD9, con TAMAR más 8,60%, al considerar que brindan un equilibrio adecuado entre rentabilidad y riesgo.
Para quienes esperan una desaceleración inflacionaria más gradual, la firma también destaca oportunidades dentro de la curva CER, particularmente en los bonos TZXD8, TZXO6 y TZX27.
Según Cohen, estos instrumentos ofrecen protección frente a una inflación que podría mantenerse por encima de los niveles actualmente descontados por el mercado.
En materia de cobertura cambiaria, la consultora continúa privilegiando el bono D30S6, que incorpora una tasa de devaluación más un rendimiento adicional del 5% y opera con un dólar implícito inferior a sus proyecciones.
Finalmente, los analistas consideran que buena parte de la compresión de rendimientos ya fue absorbida por los precios actuales, por lo que también ven razonable diversificar parte de las carteras hacia bonos corporativos y títulos subsoberanos, con menor exposición al riesgo político y electoral.
Con expectativas de inflación por debajo del 2%, un dólar que seguiría moviéndose de forma moderada y tasas que ofrecen un margen cada vez más estrecho frente a la evolución de los precios, agosto se presenta como un mes en el que la selectividad será determinante para los inversores. Mientras el Banco Central intenta sostener la estabilidad cambiaria y el Tesoro continúa extendiendo los plazos de su deuda, el mercado permanecerá atento a cualquier cambio que modifique el delicado equilibrio entre dólar, inflación y tasas de interés.
