Una alarmante distancia y un clima de extrema frialdad política se instalaron en la cúpula del Poder Ejecutivo tras la ruidosa salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete.
A pesar de haber sido uno de los hombres más leales del proyecto libertario, el mandatario nacional optó por un llamativo y riguroso silencio institucional que encendió todas las alarmas en el arco político. En lugar de una despedida de Estado o un reconocimiento explícito a su labor, el Jefe de Estado prefirió recluirse y evitar cualquier exposición pública vinculada al exvocero.
La decisión de vaciar de apoyo explícito al saliente ministro fue total. Quedó confirmado que Milei evitó la foto de despedida con Adorni y se limitó a repostear los mensajes de Karina y Bullrich. El líder libertario permaneció atrincherado durante toda la jornada en la Quinta de Olivos, dejando en claro que el blindaje a Adorni tiene límites muy claros.
Sin abrazos ni foto oficial: El llamativo refugio del Presidente en Olivos
La expectativa por ver una última imagen de agradecimiento o un encuentro formal de cierre de gestión entre Javier Milei y su exjefe de ministros se desvaneció con el correr de las horas. No hubo cumbre, no hubo abrazos frente a las cámaras oficiales y mucho menos un mensaje redactado de puño y letra por el Presidente en sus plataformas digitales. Esta llamativa actitud de distanciamiento alimentó las sospechas sobre el profundo malestar que generó en la residencia presidencial el avance de las denuncias por supuesto enriquecimiento ilícito contra el entorno del exvocero.
Para intentar maquillar la crisis y evitar un vacío discursivo total, el mandatario nacional apeló de manera exclusiva a la herramienta del retuit. El Jefe de Estado se limitó a convalidar los pronunciamientos de su círculo de confianza, dándole visibilidad a las posturas contrapuestas que conviven en el gabinete tras el sismo político que obligó a reestructurar el organigrama del Gobierno de forma imprevista.
El aval a la calidez de Karina y el violento recordatorio ético de Bullrich
Entre la ráfaga de interacciones que Milei realizó desde Olivos, se destacó el posteo de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. «El Jefe» había respaldado públicamente al exfuncionario al lamentar el «difícil e inmerecido momento» que su entorno atravesó por el hostigamiento mediático. «Querido Manuel, gracias por tu incansable trabajo y por defender las ideas de la libertad con pasión», rezaba el texto de la hermana presidencial que el mandatario replicó en su muro, donde se catalogaba a Adorni como una «persona íntegra, valiosa y muy querida» cuyo alejamiento era comprendido por la Casa Rosada.
Sin embargo, el contrapeso letal llegó de inmediato cuando Milei decidió repostear también el durísimo descargo de la ministra de Seguridad y jefa de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich. La funcionaria no anduvo con vueltas y ligó la salida de Adorni a las sospechas patrimoniales que lo acechan: «La confianza y la ética son dos elementos fundamentales para profundizar el cambio», sentenció la ministra en X. Al convalidar ambas visiones, el mandatario dejó flotando un mensaje ambiguo que expone la feroz interna gubernamental y marca el fin de una era de extrema confianza.
