Una fractura de consecuencias impredecibles sacude los cimientos de la coalición libertaria en el Congreso de la Nación.
En lo que representa el golpe político más duro desde el inicio del mandato presidencial, los principales aliados legislativos del Gobierno decidieron soltarle la mano al núcleo duro de la Casa Rosada. La paciencia de la principal fuerza de acompañamiento opositor se agotó, desatando una tormenta institucional que amenaza con paralizar por completo las reformas económicas en marcha y arrastrar al oficialismo a un escenario de absoluta debilidad parlamentaria.
La interna oficialista entró en una fase de colisión inminente y ya no hay margen para el retorno. El PRO en el Senado advierte que la situación de Adorni “no da para más” y amenaza con votar una remoción. La cúpula del partido fundado por Mauricio Macri considera que la permanencia del actual jefe de Gabinete de Ministros se transformó en un lastre intolerable que destruye la credibilidad pública de la administración nacional.
«Es un evasor declarado»: las duras acusaciones que dinamitan el Gabinete
El encargado de dinamitar los puentes con Balcarce 50 fue el senador misionero Martín Goerling Lara, presidente de la bancada del PRO en la Cámara alta. El parlamentario lanzó una batería de munición pesada contra el jefe de los ministros, vinculándolo de forma directa con graves irregularidades fiscales y ocultamiento patrimonial. «Adorni no puede estar más en su cargo, lo dijo nuestro partido y lo expresó el expresidente Macri en un comunicado. Su continuidad está rompiendo el vínculo con la sociedad y está paralizando la gestión», aseveró con dureza el legislador en declaraciones periodísticas brindadas a ‘Infobae al Amanecer’.
Para el bloque del PRO, el funcionario nacional cruzó un límite democrático imperdonable durante su última rendición de cuentas en el Palacio Legislativo. Goerling Lara denunció abiertamente que cuando el ministro coordinador brindó su informe ante la Cámara de Diputados, «claramente le mintió al Congreso y a toda la Argentina». Asimismo, calificó su permanencia como «un capricho» y «una decisión personalísima del presidente Javier Milei y de su hermana (Karina Milei) para mantenerlo a toda costa en el cargo», advirtiendo el peligro de sostener a una figura constitucional que administra el presupuesto del Estado estando sospechado de ser «un evasor declarado».
Ultimátum para el 2 de julio: moción de censura y parálisis económica
El cronograma legislativo ya tiene fijado el día del juicio político para el coordinador de ministros. El próximo 2 de julio, el funcionario deberá asistir al Senado de la Nación para responder el pliego de preguntas de los legisladores. El jefe de la bancada amarilla adelantó de forma tajante que «si no convence su respuesta, cosa que va a ser difícil, va a estar la posibilidad de pedir la moción de censura o remoción». En caso de que la oposición unifique personería para activar este mecanismo de destitución constitucional, el PRO confirmó formalmente que aportará sus votos para eyectar al funcionario de su poltrona.
«Espero que no se llegue a esa instancia de que el Congreso le tenga que decir al Presidente que corra un ministro altamente sospechado», enfatizó Goerling Lara, enviando una advertencia directa a la quinta de Olivos: si el Jefe de Estado quiere evitar una humillación parlamentaria histórica, debe desplazar a su colaborador de inmediato. El senador concluyó alertando que una negativa presidencial desatará «una grave señal para la Argentina y sobre todo para la economía», introduciendo ruidos e incertidumbre financiera innecesaria en un contexto de extrema fragilidad donde el país intenta recuperarse de la herencia del kirchnerismo.
