Una crisis de magnitudes impredecibles mantiene en vilo al Congreso de la Nación y amenaza con fulminar la agenda legislativa del oficialismo en una semana que se anticipaba clave.
Lo que comenzó como un frente de tormenta por las controvertidas declaraciones patrimoniales del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se transformó en un incendio político que devora las estrategias del Gobierno nacional en la Cámara de Diputados. La fragilidad de los acuerdos políticos quedó expuesta ante una contraofensiva opositora dispuesta a paralizar el recinto, forzando al Gobierno a entablar frenéticas negociaciones a contrarreloj para evitar una catástrofe institucional.
La escalada de tensión modificó de forma drástica los planes de la Casa Rosada en este invierno de 2026. El conflicto en torno al funcionario condiciona severamente la hoja de ruta parlamentaria. De acuerdo con los datos recabados por dicho medio de prensa, la incertidumbre es tan alta que las dos sesiones previstas para esta semana se encuentran envueltas en un manto de profundas dudas y amagos de suspensión masiva.
El quórum del martes y la inesperada alianza opositora que acorrala al oficialismo
La mecha se encendió definitivamente cuando el jefe de ministros confesó haber ocultado al fisco activos financieros equivalentes a 500 mil dólares, situación que se agravó drásticamente en los últimos días con el misterioso capítulo del «pendrive». Ante este escenario, la oposición unida olió sangre y solicitó formalmente una sesión especial para este martes 23 de junio, cuyo único objetivo es debatir seis expedientes vinculados a la interpelación y eventual moción de censura contra el polémico vocero presidencial. Unión por la Patria, que semanas atrás se mostraba dubitativa sobre avanzar con la destitución, modificó su postura de cuajo y se sumó activamente a la embestida legislativa.
Para alcanzar el quórum de 129 voluntades, el peronismo ya abrochó el respaldo explícito de sus aliados históricos: el Frente de Izquierda, Provincias Unidas, Encuentro Federal y la Coalición Cívica. Sin embargo, el golpe de gracia llegó al confirmarse la sorpresiva adhesión de los dos diputados del bloque MID. El PRO, por su parte, atraviesa horas de extrema incomodidad; el diputado Fernando De Andreis, estrecho colaborador de Mauricio Macri, había sugerido inicialmente dar quórum para apoyar la interpelación, aunque las tensiones internas enfriaron los ánimos en la bancada amarilla, que ahora se debate en una indefinición total.
El truco de los dos tercios en el Senado y el destino del Súper Rigi
La Casa Rosada desplegó una feroz contraofensiva con los bloques denominados «dialoguistas» para desactivar la bomba. Esta estrategia de contención ya les dio aire en la Cámara de Senadores, logrando postergar la convocatoria hasta el jueves 25 de junio. En el Senado, los operadores del Presidente consiguieron doblegar la resistencia interna de Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores libertarios y promotora en las sombras de la expulsión de Adorni. Los técnicos del Gobierno lograron convencer a la ministra de Seguridad de que los proyectos sin dictamen exigen una mayoría agravada de dos tercios para ser aprobados y no una mayoría simple, desactivando un fuerte cortocircuito reglamentario que Bullrich mantenía con el titular de Diputados, Martín Menem.
A pesar de ordenar el frente en la Cámara alta, los fantasmas sabotean la estrategia propositiva del oficialismo en la Cámara Baja. Menem había pautado una sesión para el miércoles 24 de junio con un temario de alto impacto económico que incluye el acuerdo con los fondos buitre y el Súper Rigi. No obstante, las autoridades de La Libertad Avanza barajan una polémica jugada: si la oposición logra sesionar el martes 23 para acorralar a Adorni, el oficialismo suspenderá inmediatamente la sesión legislativa del miércoles 24 para evitar que los bloques opositores desnaturalicen el debate e introduzcan el escándalo de los fondos ocultos en medio de la discusión de las leyes clave.
