La profunda mutación estructural que experimenta el mapa financiero del país desató un vendaval de cruces políticos, posicionamientos ideológicos y encendidos debates en torno al rumbo de las variables macroeconómicas.
Mientras las familias asimilan el impacto de la transición y los sectores tradicionales intentan acomodarse al nuevo tablero, las voces de la city porteña comienzan a vislumbrar un quiebre de tendencia definitivo para los próximos meses. Lejos de las lecturas pesimistas, los analistas de mercado sugieren que las turbulencias de la superficie no logran perforar la solidez de un programa diseñado para sepultar décadas de estatismo e iniciar una era de desregulación absoluta.
La reconfiguración del esquema de negocios en la Argentina ya exhibe ganadores y perdedores de manera abierta. De este modo, se generó un enorme revuelo luego de que trascendieran las declaraciones de un analista bajo la premisa de “La Argentina cambia de modelo y los sectores que pierden beneficios hacen ruido”, según economista libertario. El director general de la Fundación Libertad y Progreso, Agustín Etchebarne, defendió con vehemencia el actual rumbo oficial en Radio Rivadavia, asegurando que el ruido político responde únicamente a las corporaciones que se resisten a perder los privilegios que ostentaron durante los últimos 80 años.
Desplome del riesgo país, tasas al 20% y el freno a las turbulencias internacionales
Para el especialista, los principales indicadores de confianza continúan arrojando señales sumamente positivas que blindan al plan económico frente a cualquier foco de inestabilidad política local. El economista remarcó que el riesgo país se consolidó en la zona de los 400 puntos, tras haber registrado un histórico derrumbe desde la barrera de las 2600 unidades. Esta solidez financiera se mantuvo inalterable incluso frente a un adverso contexto internacional signado por guerras y una fuerte volatilidad en el valor del petróleo, manteniendo el tipo de cambio completamente pacificado en las pizarras.
“El Banco Central compró 10.700 millones de dólares de reservas, no está vendiendo sino comprando. Las tasas de interés se cayeron muy fuerte, están cerca del 20% anual con una expectativa de inflación para los próximos 12 meses que ronda esa cifra”, detalló Etchebarne en este invierno de 2026. Asimismo, elogió la designación de Adrián Ravier dentro de la estructura estatal por su solidez académica y reivindicó la profundidad filosófica de la escuela austríaca de economía, corriente de pensamiento que comparte con el presidente Javier Milei frente al keynesianismo que históricamente dominó las aulas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Boom de inversiones por el RIGI y la verdad sobre los salarios y la mora
Al abordar las problemáticas sociales, como el aumento de la mora bancaria que alcanzó niveles récord en las familias, el economista explicó que se trata de un rezago del año pasado provocado por la anterior suba desmedida de las tasas que asfixió los consumos en cuotas. No obstante, anticipó que el proceso comenzó a revertirse gracias al regreso del crédito accesible y la aparición de financiamiento en dólares. Respecto a los sueldos, Etchebarne aclaró un dato distorsionado: «Los salarios que están más retrasados son los públicos. Cuando abrís el marcador aparece la economía informal, que es el 45% de la economía, y son los ingresos que más crecieron».
Hacia el cierre de sus proyecciones para la segunda mitad del año, el analista rechazó las críticas sobre un supuesto atraso cambiario o una dependencia exclusiva de Vaca Muerta, afirmando que el Gobierno le «saca el pie de encima al sector productivo y corta los subsidios al sector improductivo». Tras anticipar que la inflación de junio podría perforar la barrera del 2%, proyectó un despegue colosal de la actividad mediante el comercio exterior y el arribo de capitales privados. “Van a venir inversiones muy grandes. Se han anotado 121.000 millones de dólares en inversiones en el RIGI. Eso va a impulsar la economía. Ya no depende de que lo mejor que podías tener era un conchabo en el Estado. Ahora el sector privado paga mucho más”, concluyó con optimismo.
