Una feroz tormenta política asedia el corazón de la Casa Rosada y amenaza con detonar el armado legislativo del oficialismo.
Mientras el Congreso de la Nación se transforma en una caldera por la inminente sesión especial para desplazar al cuestionado jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el Poder Ejecutivo nacional se encuentra paralizado ante una encrucijada total. En lugar de ordenar las filas internas y blindar a sus alfiles, la estrategia presidencial consistiría en abandonar el territorio nacional para refugiarse en una ambiciosa agenda global, dejando al Gobierno expuesto en su momento de mayor debilidad parlamentaria.
El inoportuno cronograma de traslados encendió las alarmas en todo el arco político. Se confirmó que Milei se prepara para una nueva gira al exterior entre Europa y Estados Unidos. Este raid internacional obligará al mandatario a hacer equilibrio entre sus actividades de posicionamiento ideológico y la profunda crisis de confianza que desataron las opacas declaraciones financieras de su ministro coordinador, cuyo patrimonio bajo sospecha tiene el boleto picado por parte de la oposición y de los bloques aliados.
Madrid en la mira: entre la medalla católica y el aislamiento de Sánchez
El primer destino de la bitácora presidencial está fijado para finales de junio con rumbo a Madrid. Allí, el jefe de Estado tiene previsto disertar en la Universidad CEU San Pablo, una prestigiosa institución privada de matriz católica que le entregará una medalla de reconocimiento académico. Este desembarco constituirá el sexto viaje de Milei a España desde el inicio de su mandato; una estadía que estará rodeada, una vez más, por un absoluto aislamiento institucional. El mandatario libertario no mantendrá ningún tipo de contacto oficial con el presidente ibérico Pedro Sánchez ni con el Rey Felipe VI, exponiendo la monumental frialdad diplomática que rige las relaciones bilaterales con el Estado español.
En contrapartida, la agenda en suelo europeo se articulará estrictamente en torno a terminales de la oposición conservadora. El presidente argentino prevé consolidar sus lazos políticos con el líder de VOX, Santiago Abascal, y con la titular de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, repitiendo la lógica de su última intervención en el Madrid Economic Forum organizado por el influencer Víctor Domínguez. Sin embargo, la gran incógnita que desvela a los armadores de la Casa Rosada es si el mandatario priorizará los flashes internacionales en Europa o si la demoledora moción de censura contra Adorni en el recinto del Congreso obligará a postergar el despegue para contener los daños en el frente doméstico.
La ruta americana: el dilema del Mercosur y la cumbre con Trump
Apenas regrese de Europa, el calendario regional le impondrá a Milei una cita marcada en rojo: la Cumbre de Presidentes del Mercosur el 30 de junio en Asunción, Paraguay, donde se formalizará el traspaso de la presidencia pro témpore hacia Uruguay. Aunque la comitiva económica estará liderada por el ministro Luis Caputo y el canciller Pablo Quirno, la postura argentina genera fuerte incertidumbre en el bloque sudamericano. El hermetismo es total debido a que la Cancillería debe enfrentar duros cuestionamientos de sus socios regionales, quienes miran con extrema desconfianza la superposición de las normativas del Mercosur frente al avanzado acuerdo comercial bilateral que la Argentina busca tejer directamente con los Estados Unidos.
El plato fuerte de la gira se activará el 4 de julio, cuando Milei aterrice en Nueva York en pleno Día de la Independencia norteamericana. El viaje al norte tiene como objetivo excluyente consolidar la alianza estratégica con Donald Trump y abrir canales directos con magnates de la inteligencia artificial, la minería y la energía. A pesar de que la estadía coincidirá con el desarrollo del Mundial de Fútbol en ese país, el entorno presidencial fue tajante al desmentir cualquier actividad de ocio: «No tiene planeado asistir a ningún partido».
El despliegue en Washington es considerado fundamental en el esquema global libertario, complementando la defensa de la soberanía de Malvinas que Quirno hará ante el Comité de Descolonización de la ONU, el discurso de Milei en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre y la participación argentina en la cumbre del G20 que se organizará en Mar-a-Lago. Este borrador del G20, diseñado a la medida de Trump, omitirá por completo las metas de desarrollo sustentable de la Agenda 2030 para enfocarse en la batalla arancelaria global y la puja de poder frente a las potencias de Xi Jinping y Vladimir Putin, un ajedrez internacional que el Gobierno prioriza mientras los frentes internos de la economía argentina siguen sin lograr estabilizarse.
