Una batalla de proporciones épicas se libra en los despachos más reservados de la Casa Rosada, donde el núcleo duro del Gobierno ha decidido atrincherarse y resistir la embestida más feroz de sus propios socios legislativos.
A pesar del aislamiento político latente y del descontento generalizado que se respira en los pasillos del Congreso, la mesa chica del oficialismo optó por redoblar la apuesta, rechazando cualquier posibilidad de capitulación ante las exigencias de la oposición aliada. La orden presidencial es clara: aguantar los trapos y no ceder ni un milímetro de poder real.
La tensión política alcanzó su punto de máximo hervor en las últimas horas dentro de Balcarce 50. Pese a la presión de los aliados, en el entorno de Adorni descartan una renuncia o licencia del cargo. El círculo íntimo del ministro coordinador se muestra sumamente optimista ante el ojo de la tormenta y confía ciegamente en que la polémica judicial que lo salpica terminará por licuarse con el correr de las semanas. «Están tirando todo al asador, pero no hay nada. Hay que entender que el Presidente banca, que esto va a pasar y todo volverá a la normalidad con los cambios que haya que hacer», confió una altísima fuente gubernamental.
Estrategia de reclusión y un contraataque pactado para el 2 de julio
El funcionario cercado por las denuncias de presunto enriquecimiento ilícito optó por un hermetismo estratégico. Manuel Adorni pasa sus horas recluido en su despacho oficial, manteniendo una agenda de reuniones con ministros y enfocando toda su atención en el diseño técnico del informe de gestión que presentará de forma obligatoria el próximo jueves 2 de julio ante la Cámara de Senadores de la Nación. Con esta confirmación reglamentaria, la mesa política de La Libertad Avanza busca bloquear de forma definitiva el pedido de interpelación impulsado por los bloques del PRO y la UCR. «Ya está resuelto que se presente. Con el informe apostamos a descomprimir el pedido», confesó un estratega oficialista.
Como parte de su plan de control de daños y para escenificar normalidad en su día más negro, el jefe de Gabinete utilizó sus redes sociales personales para difundir un anuncio de gestión del Ministerio de Salud. El objetivo de la publicación fue enviar una señal unívoca de que continúa plenamente en funciones. Sin embargo, persisten visiones encontradas en el palacio gubernamental: mientras algunos funcionarios destilan optimismo, otros admiten la extrema gravedad del caso en la opinión pública, reconociendo incluso que la inminente llegada del Mundial de Fútbol 2026 podría ser insuficiente para tapar el escándalo mediático que ya lleva tres meses en agenda. “Es que ya nadie le cree. El Mundial tapa todos los temas menos este. La gente habla del partido y del ‘pendrive’ de Adorni”, disparó con crudeza un legislador nacional.
Operativo desarme y el viaje clave a Rosario junto a Javier Milei
En paralelo a la resistencia en los despachos, una estructura política de emergencia trabaja a contrarreloj en las sombras parlamentarias. Figuras clave de la mesa chica como el ministro del Interior, Diego Santilli; la senadora Patricia Bullrich; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, coordinan llamadas y reuniones para intentar desarticular la sesión especial prevista para el próximo jueves, a pesar de que el propio oficialismo la había convocado originalmente. El plan es diluir el volumen político de la oposición y ganar tiempo valioso antes de la decisiva presentación del jefe de ministros en el Senado, confiando en que la justicia federal fallará a su favor y que «con el tiempo saldrá fortalecido».
El blindaje definitivo del cuestionado funcionario se consolidará en el plano gestual e institucional de cara al fin de semana. Mientras el presidente Javier Milei se mantiene sin actividad pública ni declaraciones a la prensa en la Ciudad de Buenos Aires, ya se confirmó que el próximo sábado el Jefe de Estado se trasladará formalmente a la ciudad de Rosario para encabezar un acto oficial, y lo hará acompañado codo a codo por el propio Adorni. Esta foto conjunta representará un mensaje contundente de respaldo político para enfriar las versiones de salida anticipada y notificar a los gobernadores aliados que la figura del coordinador de ministros sigue siendo intocable para la conducción libertaria.
