Larry Gazzaneo, vecino de La Guaira, relató en primera persona el horror del doble terremoto que causó estragos en el país caribeño
Logró salvar a su madre, su hermana y su abuela herida, pero sufrió la pérdida de su tía.
La catástrofe en Venezuela, provocada por dos terremotos consecutivos de magnitud 7,2 y 7,5 que dejaron al menos 164 muertos y cerca de 1.000 heridos, empieza a mostrar su costado más doloroso a través de las historias de quienes lograron esquivar la muerte. Uno de los testimonios más desgarradores es el de Larry Gazzaneo, un habitante de La Guaira —una de las zonas costeras más castigadas por el fenómeno—, quien relató los minutos de terror en los que su hogar se desintegró.
“Estaba en mi habitación y sentí un temblor para nada normal. Corrí a la cocina, donde estaba mi familia, y nos quedamos abrazados viendo cómo todo se derrumbaba”, relató Gazzaneo en diálogo televisivo con C5N. La rapidez de sus reflejos le salvó la vida de forma milagrosa: “Pude salir de mi cuarto a tiempo; si me quedaba un poco más, estaba muerto, porque esa estructura se vino abajo por completo. El edificio, gracias a Dios, se mantuvo en pie lo suficiente para que nos rescataran”.
Tres horas de desesperación y un rescate vecinal
A pesar de haber salvado el primer impacto, el calvario de la familia Gazzaneo recién comenzaba. Quedaron atrapados durante más de tres horas en una estructura colapsada, rodeados de escombros y con heridas de gravedad. “Fue horrible. A mi abuela le cayó una pared encima y no podía caminar. Yo tenía la rodilla toda sangrada; me quise levantar para sacarlas, pero era imposible porque las escaleras del edificio estaban totalmente destruidas”, describió con crudeza.
El momento de mayor desesperación ocurrió cuando las primeras dotaciones de emergencia tomaron contacto con ellos, pero se vieron desbordadas por el nivel de destrucción generalizada. “Los primeros bomberos que llegaron nos dijeron que no nos podían rescatar porque el daño en las escaleras era total, que teníamos que esperar al día siguiente”, recordó Larry. Ante la imposibilidad de la ayuda oficial inmediata, la solidaridad fue decisiva: un tío de la familia junto a un grupo de vecinos organizaron un rescate improvisado y lograron retirar a todos los integrantes del departamento para trasladarlos de urgencia a un hospital.
El drama familiar y el pedido desesperado de ayuda
La tragedia, sin embargo, golpeó de lleno a su círculo íntimo. Mientras Larry lograba poner a salvo a su madre, hermana y abuela, recibió la confirmación de que su tía falleció en otra localidad cercana tras el colapso absoluto del edificio donde residía.
Conmocionado por la pérdida y el estado de devastación generalizada, Gazzaneo lanzó un fuerte llamado a la comunidad internacional y a los cuerpos de emergencia centralizados. “Hay varios familiares que todavía no aparecen y eso me tiene desesperado. Por favor, manden rescatistas para La Guaira. Toda la zona quedó destruida, La Guaira se vino abajo”, concluyó, reflejando el grito de auxilio de miles de ciudadanos que buscan sobrevivientes entre las ruinas.
