El volante del Chelsea selló de cabeza el 3 a 2 definitivo que metió a la Selección Argentina en los cuartos de final. Su grito en pleno descuento se transformó en una cifra mítica que recorre el planeta
La agónica victoria de la Selección Argentina frente a Egipto en los octavos de final del Mundial 2026 quedará grabada a fuego por múltiples factores. No solo se recordará por el tremendo temperamento de la Scaloneta para revertir el marcador adverso en el tiempo de descuento, sino también por haber alcanzado una cifra legendaria dentro de la máxima competición del fútbol organizado. El gol agónico del mediocampista Enzo Fernández, que decretó el 3 a 2 definitivo y el pasaje directo a los cuartos de final, se transformó de manera oficial en el gol número 3.000 en la historia de las Copas del Mundo.
El reloj apretaba y la angustia crecía, pero tras una notable y precisa asistencia de Lautaro Martínez, el ex-River y actual volante del Chelsea conectó un frentazo impecable que venció la resistencia del arquero egipcio. El tanto no solo desató la locura de las miles de almas albicelestes en las tribunas norteamericanas, sino que coronó una ráfaga goleadora demoledora de apenas 13 minutos que revirtió un panorama sumamente complejo para el combinado nacional.
La selecta lista de los goles centenarios
Con este cabezazo histórico en territorio norteamericano, Enzo Fernández incorporó su nombre con letras de molde en una selecta nómina de futbolistas que marcaron los hitos estadísticos más importantes desde la creación del torneo de la FIFA:
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Gol 1: Fue convertido por el delantero francés Lucien Laurent en la edición inaugural de Uruguay 1930, durante el encuentro en el que su combinado se impuso frente a México.
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Gol 1.000: Tuvo lugar precisamente en suelo argentino, durante el Mundial de 1978, y fue autoría del atacante de los Países Bajos, Rob Rensenbrink.
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Gol 2.000: Se registró en la Copa del Mundo de Alemania 2006, siendo obra del futbolista sueco Marcus Allbäck.
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Gol 3.000: El grito sagrado de Enzo Fernández en este 2026 para el infarto de la Selección.
A partir de ahora, el mediocampista de la Scaloneta ocupará un lugar de privilegio absoluto en los libros del deporte global, asociando para siempre su apellido a un hito numérico que, por la lógica del juego, tardará varias décadas en volver a renovarse. Argentina ya está en cuartos, y lo hizo dejando una huella imborrable.
