Un frenético e incierto escenario legislativo sacude los pasillos del Congreso Nacional y enciende las alarmas en el Poder Ejecutivo.
Pese a las intensas gestiones políticas desplegadas desde Balcarce 50 para sepultar de forma definitiva las elecciones primarias antes del próximo ciclo electoral, la falta de consensos en la Cámara Alta obliga al oficialismo a reformular su estrategia a toda prisa.
La Libertad Avanza sigue sin reunir las voluntades necesarias para aprobar la reforma electoral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, sembrando serias dudas sobre la posibilidad de que el Senado ratifique el proyecto en septiembre como pretendía la Casa Rosada. La iniciativa de erradicar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) enfrenta un duro rechazo en la UCR, el PRO y bloques provinciales clave para alcanzar la mayoría especial.
La jugada del oficialismo: de la eliminación definitiva a la suspensión para 2027
La meta de la administración central era erradicar las primarias de agosto de 2027 bajo el argumento de que representan un gasto económico y un desgaste político innecesarios, recordando la debacle de Mauricio Macri en 2019 tras las PASO frente a Alberto Fernández. Sin embargo, al no alcanzar los 37 votos en el Senado ni los 129 en Diputados, la Casa Rosada empezó a resignar su plan de máxima y ya evalúa aplicar la fórmula utilizada en 2025: suspender las primarias únicamente por el turno electoral de 2027.
Para destrabar el escenario, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, sostiene conversaciones con gobernadores dialoguistas que condicionan el respaldo a la llegada de fondos para sus provincias. En simultáneo, la presidenta del Senado, Patricia Bullrich, lidera las negociaciones directas con los legisladores de bloques sin jefatura provincial.
Fractura en la UCR, cautela en el PRO y la indecisión de los gobernadores
El desenlace de la votación permanece en manos del PRO y del bloque de la UCR, este último profundamente fragmentado. Con diez bancas, la mayoría de los radicales se opone a la eliminación total, aunque un sector aceptaría la suspensión temporal. Si bien gobernadores como Alfredo Cornejo (Mendoza), Leandro Zdero (Chaco) y Juan Pablo Valdés (Corrientes) muestran disposición al diálogo, no han cerrado compromisos firmes sobre los votos de sus senadores.
En tanto, el PRO prefiere conservar las PASO, pero condiciona una eventual suspensión a los pactos de alianza con La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires y CABA. Por su parte, gobernadores como Raúl Jalil (Catamarca) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos) manifestaron su aval a la derogación, pero la escasa influencia de algunos mandatarios sobre sus senadores suma incertidumbre en una reforma considerada prioritaria por la Casa Rosada.
