Al cumplirse 25 años del ataque terrorista que cambió la historia contemporánea, se recuerdan las vidas de los compatriotas que perdieron la vida en Nueva York
Un bombero, un paramédico, una gerenta de software y dos empresarios dejaron su impronta en la trágica jornada del World Trade Center.
Un impacto global con dolor local
El 11 de septiembre de 2001, diecinueve extremistas armados secuestraron cuatro aviones comerciales en suelo estadounidense. Dos de ellos fueron impactados contra las Torres Gemelas en Manhattan, otro destruyó parte del Pentágono en Washington y un cuarto cayó en un campo de Pensilvania tras el forcejeo de los pasajeros con los atacantes.
El saldo total de la tragedia asciende a 2.977 víctimas fatales de más de noventa nacionalidades. Entre las vidas desintegradas aquel día, existieron tragedias personales profundamente ligadas a familias argentinas que habían elegido Nueva York para proyectar su futuro.
Las historias de los compatriotas caídos
Las víctimas argentinas identificadas con el paso de los años desempeñaban diversas tareas en la metrópoli estadounidense:
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Sergio Villanueva (33 años): Nacido en Bahía Blanca, emigró a Estados Unidos a los dos años. Tras desempeñarse como oficial de policía desde 1992, en 1999 ingresó al cuerpo de bomberos. Aquella mañana había terminado su guardia 45 minutos antes del primer impacto, pero decidió acudir al rescate integrando la escalera 132. Hoy una beca para estudiantes-atletas en la Universidad de Hofstra lleva su nombre.
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Mario Santoro: Rosarino criado en Nueva York, se desempeñaba como paramédico. Al ver la columna de humo desde el balcón de su casa estando franco de servicio, acudió inmediatamente a prestar auxilio en la entrada de las torres. Dejó a su esposa y a su hija de dos años.
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Gabriela Waisman (33 años): Nacida en el barrio porteño de Caballito, llegó a los seis años a suelo norteamericano. Graduada de psicóloga, ejercía como gerenta en la firma Sybase. Si bien su oficina quedaba a nueve cuadras, esa mañana se encontraba en el piso 106 por una convención comercial. Fue la primera víctima argentina identificada.
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Pedro Grehan: Oriundo de San Isidro, se radicó en Nueva York en 1997 junto a su familia. Trabajaba como analista financiero en Cantor Fitzgerald, la firma que registró el mayor número de bajas operativas durante el ataque.
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Guillermo Alejandro Chalcoff: Empresario del sector tecnológico nacido en Barrio Norte. Residía desde mediados de los años 80 en Estados Unidos y presidía Accutek Information Systems. Se encontraba en una reunión de negocios en los pisos superiores de la Torre Norte. Inicialmente figuró como ciudadano estadounidense, hasta que en 2009 se confirmó su origen argentino.
El contexto político y el cambio de época
El ataque atribuido a la red yihadista Al Qaeda, liderada por Osama Bin Laden, transformó de manera radical las dinámicas geopolíticas globales:
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Escenario bélico: Derivó en la declaración de la «guerra contra el terrorismo» bajo la administración de George W. Bush, desencadenando las intervenciones militares en Afganistán (2001) e Irak (2003).
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Control y seguridad: En el plano interno estadounidense, la aprobación de la Patriot Act otorgó facultades extraordinarias de vigilancia e inteligencia a organismos como el FBI, la CIA y la NSA.
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Proyección internacional: La búsqueda del líder de la organización se extendió por casi una década, hasta que fue localizado en Pakistán en el año 2011.
