Un estudio científico llevado a cabo por investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) confirmó la consolidación del pez limón (Seriola lalandi) en aguas de la Patagonia.
La investigación develó la extensión de su distribución hasta el Golfo Nuevo, en las inmediaciones de Puerto Madryn, registrando un paso de apariciones estacionales y breves a una presencia abundante y con diversidad de tamaños.
El pez limón es una especie marina de alta movilidad, capaz de alcanzar los 30 kilos de peso, y altamente ponderada en los ámbitos comercial, deportivo y gastronómico.

De registros esporádicos a una presencia prolongada
Históricamente, los reportes científicos ubicaban el rango de la especie desde el sur de Brasil hasta la zona de Mar del Plata. En Puerto Madryn, los avistamientos se limitaban a ejemplares de gran tamaño durante pocas semanas de verano.
Alejo Irigoyen, investigador del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), detalló el cambio observado en las últimas décadas:
“Científicamente se había reportado que la especie habitaba desde el sur de Brasil hasta la zona de Mar del Plata y de una manera estacional mientras que, históricamente, a Madryn llegaban individuos muy grandes de pez limón en un periodo muy corto y de forma muy escasa. Eso lo sabíamos en algún registro del laboratorio de peces teníamos”, explicó el especialista.
El trabajo conjunto con investigadores del IIMyC-CONICET y del INPA confirmó la extensión de su hábitat hacia los 43°S. Asimismo, los análisis permitieron comprobar que la permanencia de la especie se amplió de manera considerable en el calendario anual:
“A partir del año 2000, comenzamos a registrar una mayor abundancia de la especie en la región, especialmente en el Golfo Nuevo. Además notamos un cambio en la estructura poblacional: empezaron a aparecer otras tallas, incluyendo individuos más chicos. Ya no solo estaban los gigantes de siempre, lo que marcó el inicio de un cambio notable”, precisó Irigoyen.
Y añadió: “Históricamente, los registros se concentraban de manera muy acotada en el mes de enero, extendiéndose ocasionalmente a diciembre o febrero. Actualmente, esa ventana temporal se ha ampliado significativamente: el período de registro abarca desde octubre hasta mayo o junio, habiéndose reportado la última captura del estudio a finales de este último mes”.
Investigaciones sobre reproducción y pautas de manejo
El equipo utilizó cámaras submarinas, testimonios de pescadores artesanales y análisis de muestreos biológicos entre 2023 y 2024. Las muestras de órganos reproductores (gónadas) indicaron que la especie estaría llevando a cabo sus ciclos reproductivos dentro del propio Golfo Nuevo.
Al respecto, la investigadora del CENPAT Luján Villanueva-Gomila enfatizó la importancia de este hallazgo para el cuidado del ecosistema:
“Conocer los ciclos de reproducción es clave para la conservación. Si una especie se reproduce en un lugar específico, es fundamental proteger esa zona; de hecho, los propios pescadores lo saben y cuidan el recurso. También es muy importante identificar dónde se ubican los prereclutas (los ejemplares jóvenes que ya pasaron la etapa de larva), ya que muchas especies eligen áreas determinadas para asentarse y crecer”, destacó la científica.
Frente a esta nueva dinámica marina, los especialistas señalan la conveniencia de acordar medidas de manejo sustentable que protejan el recurso sin perjudicar la economía local. “Una opción de manejo no es prohibir la actividad, ya que es una fuente de trabajo y un recurso económico, gastronómico y cultural espectacular, parte de nuestro patrimonio. Pero sí se podrían fijar límites en los volúmenes de captura o implementar vedas y permisos”, concluyó Irigoyen.
