El exjefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, rompió el silencio con declaraciones explosivas que sacuden el tablero político nacional.
En una fuerte crítica dirigida a la gestión económica de Javier Milei, el referente opositor advirtió sobre la alarmante destrucción del mercado laboral y sentenció que el promocionado equilibrio fiscal de la Casa Rosada es totalmente insuficiente si las familias argentinas no pueden cubrir sus necesidades básicas hacia el cierre de cada mes.
Una fuerte advertencia por la crisis del laburo y la falta de un plan
Durante una entrevista radial en Splendid AM 990, Larreta diferenció la búsqueda de la estabilidad macroeconómica de la construcción de un verdadero programa de crecimiento productivo para el mediano y largo plazo. El dirigente manifestó su profunda alarma frente a la situación social de la Argentina y remarcó el deterioro generalizado provocado por la recesión. “El fin último de un Gobierno tiene que ser generar laburo, generar trabajo de buena calidad con buenos sueldos, trabajos que generen valor agregado, todo eso no lo hay», apuntó de manera contundente.
Para el exmandatario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la solidez financiera debe funcionar únicamente como el cimiento para una estructura en la cual el país aumente sus exportaciones con manufacturas complejas. El dirigente reconoció la importancia del orden fiscal, pero fue categórico al evaluar la gestión de Milei: «Yo rescato el equilibrio fiscal, está bien, sin estabilidad no hay nada, pero no alcanza. La estabilidad tiene que ser la base para un plan de desarrollo en el que la Argentina crezca; hoy no hay una visión, no hay un plan de desarrollo».
Alerta por los despidos y rechazo al libre mercado automático
El análisis del referente político se detuvo en las particularidades del actual ciclo recesivo. Describió que la dinámica reciente muestra indicadores preocupantes, donde eventuales reactivaciones sectoriales menores conviven con una contracción en los niveles generales de contratación. Ante los despidos registrados tanto en grandes terminales como en comercios minoristas de cercanía, Rodríguez Larreta defendió la intervención de las agencias públicas para mitigar el impacto sobre las familias afectadas por la desocupación.
«Tenés que tener un Estado que acompañe ese proceso recapacitando a la gente», fundamentó el dirigente. De esta manera, desestimó la viabilidad de que las transiciones laborales de la población se resuelvan de manera automática a través de las dinámicas del libre mercado y cuestionó duramente que desde el oficialismo se festeje el cierre de establecimientos fabriles. Por otra parte, ratificó su adhesión a los esquemas de gestión basados en el diálogo amplio y el consenso institucional, diferenciándose de las modalidades de construcción política de la actual gestión, sustentadas en la descalificación sistemática y la confrontación con los sectores disidentes.
Los severos riesgos del «Super RIGI» tecnológico
En materia legislativa y de inserción internacional, Larreta planteó serios reparos ante iniciativas de incentivos corporativos como el denominado «Super RIGI», manifestando su rechazo absoluto a la posibilidad de otorgar concesiones totales a firmas del rubro tecnológico. Para el exjefe de Gobierno, la expansión desregulada de los sistemas de inteligencia artificial conlleva riesgos severos sobre las estructuras del empleo y la soberanía informativa. Por este motivo, exigió un marco de control presente por parte del Estado y se opuso firmemente a la quita de responsabilidades civiles y comerciales para las compañías multinacionales que operen en el territorio nacional.
