En la antesala de la gran final del Mundial 2026, donde la Selección argentina y España chocarán por la gloria máxima, resurge con fuerza el mito de la estrategia más brillante de la historia del fútbol nacional.
Hace más de dos décadas, los despachos de la AFA se convirtieron en un búnker de espionaje y llamados desesperados para arrebatarle a Europa al mejor jugador de todos los tiempos. Si una llamada telefónica hubiera fallado, la «Pulga» hoy vestiría la camiseta roja, cambiando el destino del deporte rey para siempre.
El video oculto de Rosario y la advertencia del cocinero gallego
La epopeya comenzó a gestarse secretamente en el año 2003. El seleccionado Sub-17 comandado por Hugo Tocalli venía de coronarse en el Sudamericano y ultimaba los detalles para viajar al Mundial de Finlandia. Apenas una semana antes de partir, Claudio Vivas se acercó al entrenador con una cinta de VHS: «Tomá, me dieron este video de un chico de Rosario que está en España. Fíjate si te gusta». Al reproducir la cinta, bastaron solo cuatro jugadas para que Tocalli notara que estaba ante un futbolista totalmente distinto, con una conducción a velocidad extrema y la pelota pegada al pie. Pese al deslumbramiento, el plantel ya estaba cerrado.
El destino volvió a dar una señal clave durante el Mundial en Finlandia. Tras caer en las semifinales, el cuerpo técnico argentino coincidió en el hotel con la delegación ibérica. Fue allí donde un cocinero español, viejo conocido del ambiente, le advirtió de forma directa a Tocalli sobre el descomunal talento argentino que la Real Federación Española de Fútbol estaba haciendo todo lo posible para convencer y nacionalizar a toda costa.
Páginas arrancadas de una guía telefónica y el blindaje definitivo
Un colaborador de la AFA se trasladó hasta un locutorio en Monte Grande, agarró la guía telefónica de Rosario, arrancó las hojas del apellido «Messi» y empezó a llamar desde una cabina uno por uno a todos los abonados. Tras decenas de intentos, atendió la abuela de Lionel, quien facilitó el número de España. Al comunicarse con Jorge Messi, el padre del astro, el alivio fue mutuo: «Al fin que me llaman. Mi hijo se muere por jugar en la Selección Argentina y no lo llamaba nadie».
El partido fantasma en La Paternal y la leyenda actual
Para sellar el destino del crack, Julio Grondona se comunicó con el presidente del FC Barcelona para armar un amistoso relámpago. El 29 de junio de 2004, la AFA organizó un amistoso ante Paraguay y logró «blindar» a la Pulga en la cancha de Argentinos Juniors. Messi saltó al campo con la camiseta N° 17, anotó el 7-0 definitivo y dio dos asistencias a Pablo Vitti y Federico Almerares. Poco después debutaría en la Mayor con José Pekerman ante Hungría, donde fue expulsado a los 45 segundos en un equipo que integraba Lionel Scaloni. Hoy, 22 años después, Messi buscará su quinta corona con la Mayor en la final del Mundial 2026.
