El capitán de la Selección Argentina volvió a comandar al equipo de Lionel Scaloni hacia su segunda definición mundialista consecutiva
A sus 39 años, el astro rosarino registra números de élite, acumula ocho goles en el torneo y se consolida como el eje futbolístico y emocional de la Albiceleste de cara al trascendental duelo frente a España en los Estados Unidos.
El presente del diez combina una jerarquía técnica descomunal con una fuerte carga de mística y simbolismo, en un trayecto que promete paralizar al planeta futbolístico este domingo.
Conductor de la remontada y el eje ofensivo de la Scaloneta
A lo largo de la competencia, Messi ha demostrado una evolución total en su estilo de juego. Si bien la lógica del paso del tiempo hace que ya no recorra la misma cantidad de metros que en sus primeras citas mundiales, el atacante del Inter Miami compensa el despliegue físico con una lectura milimétrica de los espacios, pases entrelíneas de máxima precisión y una notable capacidad para aparecer en las zonas calientes cuando el equipo más lo necesita.
Su influencia quedó perfectamente plasmada en el electrizante cruce de semifinales ante Inglaterra. En un partido sumamente complejo donde la Albiceleste comenzó abajo en el marcador, el capitán se puso el traje de conductor y lideró la reacción colectiva para estampar la remontada por 2 a 1. El astro manejó los hilos del mediocampo hacia adelante y aportó las dos asistencias clave que sellaron los goles de la clasificación, ratificando su vigencia absoluta en el plano internacional.
La revancha en el MetLife: del dolor de 2016 a la gloria absoluta
Más allá del plano estrictamente estadístico, la final del domingo guarda un significado profundamente especial para la trayectoria personal del futbolista. El encuentro decisivo se llevará a cabo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, el mismo escenario donde hace una década, en 2016, la Argentina cayó por penales en la final de la Copa América Centenario ante Chile. Aquella noche fatídica derivó en una de las postales más dolorosas del fútbol argentino, cuando un Messi quebrado en llanto anunció ante los micrófonos su renuncia al seleccionado nacional.
Diez años después, el destino lo coloca exactamente en el mismo césped pero bajo una realidad radicalmente opuesta. El rosarino regresará a las tierras norteamericanas portando las medallas de bicampeón de América y el trofeo máximo de Qatar 2022. En la antesala del choque contra España, el diez valoró la unión interna del plantel actual y remarcó que llegan con máxima confianza, aunque pidió prudencia ante el gran nivel colectivo del conjunto ibérico. Con la cinta de capitán en el brazo, Lionel Messi buscará convertirse en el segundo futbolista de toda la historia en alzar dos Copas del Mundo bajo la condición de líder absoluto de su país.
