La intendencia local decidió patear el tablero y declaró una batalla frontal contra la inseguridad mediante un despliegue tecnológico sin precedentes.
En una jugada clave para terminar con las «zonas ciegas» que permitían la huida de los delincuentes, la ciudad se somete a una profunda transformación de su sistema de vigilancia. El plan no solo busca vigilar en tiempo real, sino aportar pruebas irrefutables que impidan que los criminales entren por una puerta y salgan por la otra en los tribunales.
Fin de los puntos ciegos: cámaras fijas de respaldo y tres nuevos centros
La recolección de pruebas fílmicas para investigaciones complejas en la vía pública solía tropezar con las limitaciones de los domos giratorios tradicionales cuando cambiaban de cuadrante de forma manual. Para neutralizar esta falla, el ejido urbano, los accesos y los perímetros de edificios estatales comenzaron a ser intervenidos bajo un esquema de cobertura duplicada. Ahora, al lado de cada cámara móvil se instala un soporte fijo de respaldo para asegurar que ninguna arteria estratégica quede sin registrar.
La fiscalía local solicita de forma constante soportes fílmicos mediante oficios. Esto obligó al municipio a revisar la nitidez de los registros nocturnos mientras esperan la apertura del Centro de Monitoreo Provincial en el sector de la fontana y el museo.
Para administrar este arsenal tecnológico, se pusieron en funcionamiento tres nuevos puestos operativos equipados con pantallas de alta definición. El centro maneja un total de 230 dispositivos distribuidos estratégicamente, complementados por un recambio general de luminarias LED coordinado con la cooperativa eléctrica. Esta potente luz artificial busca evitar que las defensas de los imputados logren impugnar las pruebas en las etapas de enjuiciamiento. Las últimas uniones de postes y cámaras hiperfocales se concentraron en las vías de acceso urbano y en los entornos del cementerio.
Blindaje a los playones de secuestro y patrullajes combinados con la Policía
Otro de los puntos críticos resueltos fue el cuidado de los depósitos de materiales y playones de secuestro, que históricamente sufrían la sustracción de autopartes de los rodados demorados en operativos públicos. Romeo puntualizó que se blindaron todos los edificios públicos donde concurre gente o donde existen depósitos de valor. Como prueba de la efectividad de estos sensores, el funcionario ejemplificó una reciente detención en las inmediaciones del centro de distribución de San Martín, donde las alarmas frustraron el robo de neumáticos de una camioneta oficial.
Debido a que la Guardia Urbana carece de poder de policía para efectuar arrestos o portar armamento en la vía pública (limitándose a ordenanzas ambientales, campañas de residuos, orientación turística y contención ante emergencias de salud mental), la comuna implementó un sistema de patrullaje combinado:
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Binomios operativos: El municipio aporta el vehículo y un conductor civil, mientras que la Policía de la Provincia de Chubut asigna los efectivos con estado policial activo.
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Mapas de calor delictivo: El despliegue de estas unidades mixtas se redefine constantemente en base a los cuadrantes que registran mayores índices de conflictividad.
Avance por anillos y la sorpresiva alianza tecnológica con los vecinos
El diseño del mapa de videovigilancia se planificó de forma concéntrica por anillos. La etapa inicial cubrió el ingreso norte en la zona del monumento al dinosaurio, las inmediaciones del Museo Paleontológico y las áreas céntricas donde el arbolado público obstruía los lentes antiguos. Posteriormente, el despliegue se extendió a encrucijadas de alta circulación como la Rotonda 5 de Octubre, el puente de la Policía Montada y la avenida 25 de Mayo, buscando cortar las rutas de escape de las bandas organizadas.
La gran novedad radica en la periferia de las barriadas residenciales. En sectores como el Barrio Los Aromos, los frentes de viviendas particulares que apuntan a arterias principales fueron enlazados directamente al centro de control municipal mediante convenios de cooperación tecnológica. Esta integración de dispositivos privados requiere el consentimiento explícito de los propietarios y se limita de forma estricta a registrar la vía pública, resguardando la intimidad del hogar.
Para finalizar, la Secretaría de Gobierno remarcó que la operatividad y eficacia de las patrullas depende puramente del mapa del delito, por lo que instaron a los damnificados a denunciar formalmente cada hecho menor en las comisarías, evitando que la falta de datos estadísticos distorsione la planificación estatal de seguridad.
